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<title>● Crєpuscu|o●''мι #1 Novєlα'' </title>
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<description>●''мuєrdємє є| Cuє||o ι Vєrαs Quє Vαмos α Vιvιr єn Lα мuєr†є''●  </description>
<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 01:19:24 +0100</pubDate>
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<title>● Crєpuscu|o●''мι #1 Novєlα'' </title>
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	<title>● Crєpuscu|o●[Las Invitaciones Parts 1/5]</title>
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		<description><![CDATA[<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Pag #4: Las Invitaciones. Parte 1</font></strong></p>
<div><strong></strong></div>
<div>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">En mi sueño reinaba una oscuridad muy densa, y aquella luz mortecina parecía proceder de la piel de Joe. No podía verle el rostro, sólo la espalda, mientras se alejaba de mi lado, dejándome sumida en la negrura. No lograba alcanzarlo por más que corriera; no se volvía por muy fuertemente que le llamara. Apenada, me desperté en medio de la noche y no pude volver a conciliar el sueño durante un tiempo que se me hizo eterno. Después de aquello, estuvo en mis sueños casi todas las noches, pero siempre en la distancia, nunca a mi alcance.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">El mes siguiente al accidente fue violento, tenso y, al menos al principio, embarazoso.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Para mi desgracia, me convertí en el centro de atención durante el resto de la semana. Tyler Crowley se puso insoportable, me seguía a todas partes, obsesionado con compensarme de algún modo. Intenté convencerle de que lo único que quería era que olvidara lo ocurrido, sobre todo porque no me había sucedido nada, pero continuó insistiendo. Me seguía entre clase y clase y en el almuerzo se sentaba a nuestra mesa, ahora muy concurrida. Mike y Eric se comportaban con él de forma bastante más hostil que entre ellos mismos, lo cual me llevó a considerar la posibilidad de que hubiera conseguido otro admirador no deseado.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Nadie pareció preocuparse de Joe, aunque expliqué una y otra vez que el héroe era él, que me había apartado de la trayectoria de la furgoneta y que había estado a punto de resultar aplastado. Intenté ser convincente. Jessica, Mike, Eric y todos los demás comentaban siempre que no le habían visto hasta que apartaron la furgoneta.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Me preguntaba por qué nadie más había visto lo lejos que estaba antes de que me salvara la vida de un modo tan repentino como imposible. Con disgusto, comprendí que la causa más probable era que nadie estaba tan pendiente de Joseph como yo. Nadie más le miraba de la forma en que yo lo hacía. ¡Lamentable!</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Joe jamás se vio rodeado de espectadores curiosos que desearan oír la historia de primera mano. La gente lo evitaba como de costumbre. Los Cullen y los Hale se sentaban en la misma mesa, como siempre, sin comer, hablando sólo entre sí. Ninguno de ellos, y él menos, me miró ni una sola vez.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Cuando se sentaba a mi lado en clase, tan lejos de mí como se lo permitía la mesa, no parecía ser consciente de mi presencia. Sólo de forma ocasional, cuando cerraba los puños de repente, con la piel, tensa sobre los nudillos, aún más blanca, me preguntaba si realmente me ignoraba tanto como aparentaba.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Deseaba no haberme apartado del camino de la furgoneta de Tyler. Esa era la única conclusión a la que podía llegar.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Tenía mucho interés en hablar con él, y lo intenté al día siguiente del accidente. La última vez que le vi, fuera de la sala de urgencias, los dos estábamos demasiado furiosos. Yo seguía enfadada porque no me confiaba la verdad a pesar de que había cumplido al pie de la letra mi parte del trato. Pero lo cierto es que me había salvado la vida, sin importar cómo lo hiciera, y de noche, el calor de mi ira se desvaneció para convertirse en una respetuosa gratitud.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Ya estaba sentado cuando entré en Biología, mirando al frente. Me senté, esperando que se girara hacia mí. No dio señales de haberse percatado de mi presencia.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Hola, Joe -dije en tono agradable para demostrarle que iba a comportarme.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Ladeó la cabeza levemente hacia mí sin mirarme, asintió una vez y miró en la dirección opuesta.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Y ése fue el último contacto que había tenido con él, aunque todos los días estuviera ahí, a treinta centímetros. A veces, incapaz de contenerme, le miraba a cierta distancia, en la cafetería o en el aparcamiento. Contemplaba cómo sus ojos dorados se oscurecían de forma evidente día a día, pero en clase no daba más muestras de saber de su existencia que las que él me mostraba a mí. Me sentía miserable. Y los sueños continuaron.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">A pesar de mis mentiras descaradas, el tono de mis correos electrónicos alertó a Renée de mi tristeza y telefoneó unas cuantas veces, preocupada. Intenté convencerla de que sólo era el clima, que me aplanaba.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Al menos, a Mike le complacía la obvia frialdad existente entre mi compañero de laboratorio y yo. Noté que le preocupaba que me hubiera impresionado el atrevido rescate de Joe. Quedó muy aliviado cuando se dio cuenta de que parecía haber tenido el efecto opuesto. Su confianza aumentó hasta sentarse al borde de mi mesa para conversar antes de que empezara la clase de Biología, ignorando a Joe de forma tan absoluta como él a nosotros.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Por fortuna, la nieve se fundió después de aquel peligroso día. Mike quedó desencantado por no haber podido organizar su pelea de bolas de nieve, pero le complacía que pronto pudiéramos hacer la excursión a la playa. No obstante, continuó lloviendo a cántaros y pasaron las semanas.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Jessica me hizo tomar conciencia de que se fraguaba otro acontecimiento. El primer martes de marzo me telefoneó y me pidió permiso para invitar a Mike en la elección de las chicas para el baile de primavera que tendría lugar en dos semanas.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">- ¿Seguro que no te importa? ¿No pensabas pedírselo? -insistió cuando le dije que no me importaba lo más mínimo.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No, Jess, no voy a ir -le aseguré.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Bailar se encontraba claramente fuera del abanico de mis habilidades.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Va a ser realmente divertido.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Su esfuerzo por convencerme fue poco entusiasta. Sospechaba que Jessica disfrutaba más con mi inexplicable popularidad que con mi compa;ía. <hr /></font></strong></p>
</div>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag #4: Las Invitaciones. Parte 2</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Diviértete con Mike -la animé.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me sorprendió que al día siguiente no mostrara su efusivo ego de costumbre en clase de Trigonometría y español. Permaneció callada mientras caminaba a mi lado entre una clase y otra, y me dio miedo preguntarle la razón. Si Mike la había rechazado yo era la última persona a la que se lo querría contar.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mis temores se acrecentaron durante el almuerzo, cuando Jessica se sentó lo más lejos que pudo de Mike y charló animadamente con Eric. Mike estuvo inusualmente callado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mike continuó en silencio mientras me acompañaba a clase. El aspecto violento de su rostro era una mala señal, pero no abordó el tema hasta que estuve sentada en mi pupitre y él se encaramó sobre la mesa. Como siempre, era consciente de que Joe se sentaba lo bastante cerca para tocarlo, y tan distante como si fuera una mera invención de mi imaginación.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Bueno -dijo Mike, mirando al suelo-, Jessica me ha pedido que la acompañe al baile de primavera.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Eso es estupendo -conferí a mi voz un tono de entusiasmo manifiesto-. Te vas a divertir un montón con ella.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Eh, bueno... -se quedó sin saber qué decir mientras estudiaba mi sonrisa; era obvio que mi respuesta no le satisfacía-. Le dije que tenía que pensármelo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Por qué lo hiciste?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Dejé que mi voz reflejara cierta desaprobación, aunque me aliviaba saber que no le había dado a Jessica una negativa definitiva. Se puso colorado como un tomate y bajó la vista. La lástima hizo vacilar mi resolución.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Me preguntaba si... Bueno..., si tal vez tenías intención de pedírmelo tú.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me tomé un momento de respiro, soportando a duras penas la oleada de culpabilidad que recorría todo mi ser, pero con el rabillo del ojo vi que Joe inclinaba la cabeza hacia mí con gesto de reflexión.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Mike, creo que deberías aceptar la propuesta de Jess -le dije.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Se lo has pedido ya a alguien?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>¿Se había percatado Joe de que Mike posaba los ojos en él?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No -le aseguré-. No tengo intención de acudir al baile.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Por qué? -quiso saber Mike.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>No deseaba ponerle al tanto de los riesgos que bailar suponía para mi integridad, por lo que improvisé nuevos planes sobre la marcha.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Ese sábado voy a ir a Seattle -le expliqué. De todos modos, necesitaba salir del pueblo y era el momento perfecto para hacerlo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿No puedes ir otro fin de semana?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Lo siento, pero no -respondí-. No deberías hacer esperar a Jessica más tiempo. Es de mala educación.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Sí, tienes razón -masculló y, abatido, se dio la vuelta para volver a su asiento.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Cerré los ojos y me froté las sienes con los dedos en un intento de desterrar de mi mente los sentimientos de culpa <em>y </em>lástima. El señor Banner comenzó a hablar. Suspiré <em>y </em>abrí los ojos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Joe me miraba con curiosidad, aquel habitual punto de frustración de sus ojos negros era ahora aún más perceptible.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Le devolví la mirada, esperando que él apartara la suya, pero en lugar de eso, continuó estudiando mis ojos a fondo y con gran intensidad. Me comenzaron a temblar las manos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Señor Cullen? -le llamó el profesor, que aguardaba la respuesta a una pregunta que yo no había escuchado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-El ciclo de Krebs -respondió Joe; parecía reticente mientras se volvía para mirar al señor Banner.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Clavé la vista en el libro en cuanto los ojos de Joe me liberaron, intentando centrarme. Tan cobarde como siempre, dejé caer el pelo sobre el hombro derecho para ocultar el rostro. No era capaz de creer el torrente de emociones que palpitaba en mi interior, y sólo porque había tenido a bien mirarme por primera vez en seis semanas. No podía permitirle tener ese grado de influencia sobre mí. Era patético; más que patético, era enfermizo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Intenté ignorarle con todas mis fuerzas durante el resto de la hora y, dado que era imposible, que al menos no supiera que estaba pendiente de él. Me volví de espaldas a él cuando al fin sonó la campana, esperando que, como de costumbre, se marchara de inmediato.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Bella?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Su voz no debería resultarme tan familiar, como si la hubiera conocido toda la vida en vez de tan sólo unas pocas semanas antes.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Sin querer, me volví lentamente. No quería sentir lo que sabía que iba a sentir cuando contemplase aquel rostro tan perfecto. Tenía una expresión cauta cuando al fin me giré hacia él. La suya era inescrutable. No dijo nada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Qué? ¿Me vuelves a dirigir la palabra? -le pregunté finalmente con una involuntaria nota de petulancia en la voz. Sus labios se curvaron, escondiendo una sonrisa.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No, en realidad no -admitió.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Cerré los ojos e inspiré hondo por la nariz, consciente de que me rechinaban los dientes. El aguardó.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Entonces, ¿qué quieres, Joe? -le pregunté sin abrir los ojos; era más fácil hablarle con coherencia de esa manera.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Lo siento -parecía sincero-. Estoy siendo muy grosero, lo sé, pero de verdad que es mejor así.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Abrí los ojos. Su rostro estaba muy serio.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No sé qué quieres decir -le dije con prevención.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Es mejor que no seamos amigos -me explicó-, confía en mí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Entrecerré los ojos. Había oído eso antes. <hr /></strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag# 4: Las Invitaciones. Parte 3</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Es una lástima que no lo descubrieras antes -murmuré entre dientes-. Te podías haber ahorrado todo ese pesar.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Pesar? -La palabra y el tono de mi voz le pillaron con la guardia baja, sin duda-. ¿Pesar por qué?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Por no dejar que esa estúpida furgoneta me hiciera puré.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Estaba atónito. Me miró fijamente sin dar crédito a lo que oía. Casi parecía enfadado cuando al fin habló:</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Crees que me arrepiento de haberte salvado la vida?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-<em>Sé </em>que es así -repliqué con brusquedad.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No sabes nada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Definitivamente, se había enfadado. Alejé bruscamente mi rostro del suyo, mordiéndome la lengua para callarme todas las fuertes acusaciones que quería decirle a la cara. Recogí los libros y luego me puse en pie para dirigirme hacia la puerta. Pretendí hacer una salida dramática de la clase, pero, cómo no, se me enganchó una bota con la jamba de la puerta y se me cayeron los libros. Me quedé allí un momento, sopesando la posibilidad de dejarlos en el suelo. Entonces suspiré y me agaché para recogerlos. Pero él ya estaba ahí, los había apilado. Me los entregó con rostro severo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Gracias -dije con frialdad.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Entrecerró los ojos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡No hay de qué! -replicó.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me enderecé rápidamente, volví a apartarme de él y me alejé caminando a clase de Educación física sin volver la vista atrás.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>La hora de gimnasia fue brutal. Cambiamos de deporte, jugamos a baloncesto. Mi equipo jamás me pasaba la pelota, lo cual era estupendo, pero me caí un montón de veces, y en ocasiones arrastraba a gente conmigo. Ese día me movía peor de lo habitual porque Edward ocupaba toda mi mente. Intentaba concentrarme en mis pies, pero él seguía deslizándose en mis pensamientos justo cuando más necesitaba mantener el equilibrio.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Como siempre, salir fue un alivio. Casi corrí hacia el monovolumen, ya que había demasiada gente a la que quería evitar. El vehículo había sufrido unos daños mínimos a raíz del accidente. Había tenido que sustituir las luces traseras y hubiera realizado algún retoque en la chapa de haber dispuesto de un equipo de pintura de verdad. Los padres de Tyler habían tenido que vender la furgoneta por piezas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Estuvo a punto de darme un patatús cuando, al doblar la esquina, vi una figura alta y oscura reclinada contra un lateral del coche. Luego comprendí que sólo se trataba de Eric. Comencé a andar de nuevo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Hola, Eric -le saludé.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Hola, -___-.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Qué hay? -pregunté mientras abría la puerta. No presté atención al tono incómodo de su voz, por lo que sus siguientes palabras me pillaron desprevenida.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Me preguntaba... si querrías venir al baile conmigo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>La voz se le quebró al pronunciar la última palabra.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Creí que era la chica quien elegía -respondí, demasiado sorprendida para ser diplomática.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Bueno, sí -admitió avergonzado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Recobré la compostura e intenté ofrecerle mi sonrisa más cálida.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Te agradezco que me lo pidas, pero ese día voy a estar en Seattle.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Oh. Bueno, quizás la próxima vez.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Claro -acepté, y entonces me mordí la lengua. No quería que se lo tomara al pie de la letra.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Se marchó de vuelta al instituto arrastrando los pies. Oí una débil risita.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Joseph pasó andando delante de mi coche, con la vista al frente y los labios fruncidos. Abrí la puerta con un brusco tirón, entré de un salto y la cerré con un sonoro golpe detrás de mí. Aceleré el motor en punto muerto de forma ensordecedora y salí marcha atrás hacia el pasillo. Edward ya estaba en su automóvil, a dos coches de distancia, deslizándose con suavidad delante de mí, cortándome el paso. Se detuvo ahí para esperar a su familia. Pude ver a los cuatro tomar aquella dirección, aunque todavía estaban cerca de la cafetería. Consideré seriamente la posibilidad de embestir por detrás a su flamante Volvo, pero había demasiados testigos. Miré por el espejo retrovisor. Comenzaba a formarse una cola. Inmediatamente detrás de mí, Tyler Crowley me saludaba con la mano desde su recién adquirido Sentra de segunda mano. Estaba demasiado fuera de mis casillas para saludarlo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Oí a alguien llamar con los nudillos en el cristal de la ventana del copiloto mientras permanecía allí sentada, mirando a cualquier parte excepto al coche que tenía delante. Al girarme, vi a Tyler. Confusa, volví a mirar por el retrovisor. Su coche seguía en marcha con la puerta izquierda abierta. Me incliné dentro de la cabina para bajar la ventanilla. Estaba helado hasta el tuétano. Abrí el cristal hasta la mitad y me detuve.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Lo siento, Tyler -seguía sorprendida, ya que resultaba evidente que no era culpa mía--. El coche de los Cullen me tiene atrapada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Oh, lo sé. Sólo quería preguntarte algo mientras estábamos aquí bloqueados.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Esbozó una amplia sonrisa. No podía ser cierto.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Me vas a pedir que te acompañe al baile de primavera? -continuó.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No voy a estar en el pueblo, Tyler.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mi voz sonó un poquito cortante. Intenté recordar que no era culpa suya que Mike y Eric ya hubieran colmado el vaso de mi paciencia por aquel día.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Ya, eso me dijo Mike -admitió.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Entonces, ¿por qué...?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Se encogió de hombros.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Tenía la esperanza de que fuera una forma de suavizarle las calabazas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Vale, eso era totalmente culpa suya. <hr /></strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong> Pag #4: Las Invitaciones. Parte 4</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-Lo siento, Tyler -repliqué mientras intentaba esconder mi irritación-, pero me voy de verdad.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-Está bien. Aún nos queda el baile de fin de curso.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Caminó de vuelta a su coche antes de que pudiera responderle. Supe que mi rostro reflejaba la sorpresa. Miré hacia delante y observé a Demitria, Miley, Nicholas y Kevin dirigiéndose al Volvo. Joseph no me quitaba el ojo de encima por el espejo retrovisor. Resultaba evidente que se estaba partiendo de risa, como si lo hubiera escuchado todo. Estiré el pie hacia el acelerador, un golpecito no heriría a nadie, sólo rayaría el reluciente esmalte de la carrocería. Aceleré el motor en punto muerto.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Pero ya habían entrado los cuatro y Joe se alejaba a toda velocidad. Regresé a casa conduciendo despacio y con precaución, sin dejar de hablar para mí misma todo el camino.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Al llegar, decidí hacer enchiladas de pollo para cenar. Era un plato laborioso que me mantendría ocupada. El teléfono sonó mientras cocía a fuego lento las cebollas y los chiles. Casi no me atrevía a contestar, pero podían ser mamá o Charlie.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Era Jessica, que estaba exultante. Mike la había alcanzado después de clase para aceptar la invitación. Lo celebré con ella durante unos instantes mientras removía la comida. Jessica debía colgar, ya que quería telefonear a Angela y a Lauren para decírselo. Le sugerí por «casualidad» que quizás Angela, la chica tímida que iba a Biología conmigo, se lo podía pedir a Eric. Y Lauren, una estirada que me ignoraba durante el almuerzo, se lo podía pedir a Tyler; tenía entendido que estaba disponible. Jess pensó que era una gran idea. De hecho, ahora que tenía seguro a Mike, sonó sincera cuando dijo que deseaba que fuera al baile. Le mencioné el pretexto del viaje a Seattle.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Después de colgar, intenté concentrarme en la cocina, sobre todo al cortar el pollo. No me apetecía hacer otro viaje a urgencias. Pero la cabeza me daba vueltas de tanto analizar cada palabra que hoy había pronunciado Joe. ¿A qué se refería con que era mejor que no fuéramos amigos?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Sentí un retortijón en el estómago cuando comprendí el significado. Debía de haber visto cuánto me obsesionaba y no quería darme esperanzas, por lo que no podíamos siquiera ser amigos. ..., porque él no estaba nada interesado en mí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Naturalmente que no le interesaba, pensé con enfado mientras me lloraban los ojos -reacción provocada por las cebollas-. Yo no era interesante y él sí. Interesante... y brillante, misterioso, perfecto..., y guapo, y posiblemente capaz de levantar una furgoneta con una sola mano.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Vale, de acuerdo. Podía dejarle tranquilo. Le dejaría solo. Soportaría la sentencia que me había impuesto a mí misma aquí, en el purgatorio; luego, si Dios quería, alguna universidad del sudeste, o tal vez Hawai, me ofrecería una beca. Concentré la mente en playas soleadas y palmeras mientras terminaba las enchiladas y las metía en el horno.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Charlie parecía receloso cuando percibió el aroma a pimientos verdes al llegar a casa. No le podía culpar, la comida mexicana comestible más cercana se encontraba probablemente al sur de California. Pero era un poli, aunque fuera en aquel pequeño pueblecito, de modo que tuvo suficientes redaños para tomar el primer bocado. Pareció gustarle. Resultaba divertido comprobar lo despacio que empezaba a confiar en mí en los asuntos culinarios. Cuando estaba a punto de acabar, le pregunté:</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>- ¿Papá?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>- ¿Sí?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-Esto... Quería que supieras que voy a ir a Seattle el sábado de la semana que viene..., si te parece bien.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>No le pedí permiso, era sentar un mal precedente, pero me sentí maleducada. Intenté arreglarlo con ese fin de frase.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>- ¿Por qué?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Parecía sorprendido, como si fuera incapaz de imaginar algo que Forks no pudiera ofrecer.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-Bueno, quiero conseguir algunos libros porque la librería local es bastante pequeña, y tal vez mire algo de ropa.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Tenía más dinero del habitual, ya que no había tenido que pagar el coche gracias a Charlie, aunque me dejaba un buen pellizco en las gasolineras.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-Lo más probable es que el monovolumen consuma mucha gasolina -apuntó, haciéndose eco de mis pensamientos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-Lo sé. Pararé en Montessano y Olympia, y en Tacorna si fuera necesario.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>- ¿Vas a ir tú sola? -preguntó. No sabía si sospechaba que tenía un novio secreto o si se preocupaba por el tema del coche.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-Sí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-Seattle es una ciudad muy grande, te podrías perder -señaló preocupado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-Papá, Phoenix es cinco veces más grande que Seattle y sé leer un mapa, no te preocupes.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>- ¿No quieres que te acompañe?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Intenté ser astuta al tiempo que ocultaba mi pánico.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-No te preocupes, papá. Voy a ir de tiendas y me pasaré el día en los probadores... Será aburrido.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-Oh, vale.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>La sola de idea de sentarse en tiendas de ropa femenina por un periodo de tiempo indeterminado le hizo desistir de inmediato.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-Gracias -le sonreí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>- ¿Estarás de vuelta a tiempo para el baile?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Maldición. Sólo en un pueblo tan pequeño, un padre sabe cuándo tienen lugar los bailes del instituto.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-No, yo no bailo, papá.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>Él por encima de todos los demás debería entenderlo. No había heredado de mi madre mis problemas de equilibrio. Lo comprendió.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" size="2" color="#999999"><strong>-Ah, vale -había caído en la cuenta. <hr /></strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag 4: Las Invitaciones. Parte 5</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>A la mañana siguiente, cuando me detuve en el aparcamiento, dejé mi coche lo más lejos posible del Volvo plateado. Quise apartarme del camino de la tentación para no acabar debiéndole a Joe un coche nuevo. Al salir del coche jugueteé con las llaves, que cayeron en un charco cercano. Mientras me agachaba para recogerlas, surgió de repente una mano nivea y las tomó antes que yo. Me erguí bruscamente. Joseph Cullen estaba a mi lado, recostado como por casualidad contra mi automóvil.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Cómo lo haces? -pregunté, asombrada e irritada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Hacer qué?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me tendió las llaves mientras hablaba y las dejó caer en la palma de mi mano cuando las fui a coger.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Aparecer del aire.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- -____-, no es culpa mía que seas excepcionalmente despistada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Como de costumbre, hablaba en calma, con voz pausada y aterciopelada. Fruncí el ceño ante aquel rostro perfecto. Hoy sus ojos volvían a relucir con un tono profundo y dorado como la miel. Entonces tuve que bajar los míos para reordenar mis ideas, ahora confusas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿A qué vino taponarme el paso ayer noche? -Quise saber, aún rehuyendo su mirada-. Se suponía que fingías que yo no existía ni te dabas cuenta de que echaba chispas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Eso fue culpa de Tyler, no mía -se rió con disimulo-. Tenía que darle su oportunidad.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Tú... -dije entrecortadamente.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>No se me ocurría ningún insulto lo bastante malo. Pensé que la fuerza de mi rabia lo achantaría, pero sólo parecía divertirse aún más.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No finjo que no existas -continuó.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Quieres matarme a rabietas dado que la furgoneta de Tyler no lo consiguió?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>La ira destelló en sus ojos castaños. Frunció los labios y desaparecieron todas las señales de alegría.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- -___-, eres totalmente absurda -murmuró con frialdad.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Sentí un hormigueo en las palmas de las manos y me entró un ansia de pegar a alguien. Estaba sorprendida. Por lo general, no era una persona violenta. Le di la espalda y comencé a alejarme.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Espera -gritó. Seguí andando, chapoteando enojada bajo la lluvia, pero se puso a mi altura y mantuvo mi paso con facilidad.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Lo siento. He sido descortés -dijo mientras caminaba. Le ignoré-. No estoy diciendo que no sea cierto -prosiguió-, pero, de todos modos, no ha sido de buena educación.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Por qué no me dejas sola? -refunfuñé.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Quería pedirte algo, pero me desviaste del tema -volvió a reír entre dientes. Parecía haber recuperado el buen humor.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Tienes un trastorno de personalidad múltiple? -le pregunté con acritud.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Y lo vuelves a hacer.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Suspiré.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Vale, entonces, ¿qué me querías pedir?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Me preguntaba si el sábado de la próxima semana, ya sabes, el día del baile de primavera...</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Intentas ser <em>gracioso? </em>-lo interrumpí, girándome hacia él.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mi rostro se empapó cuando alcé la cabeza para mirarle. En sus ojos había una perversa diversión.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Por favor, ¿vas a dejarme terminar?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me mordí el labio y junté las manos, entrelazando los dedos, para no cometer ninguna imprudencia.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Te he escuchado decir que vas a ir a Seattle ese día y me preguntaba si querrías dar un paseo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Aquello fue totalmente inesperado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Qué? -no estaba segura de adonde quería llegar.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Quieres dar un paseo hasta Seattle?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Con quién? -pregunté, desconcertada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Conmigo, obviamente -articuló cada sílaba como si se estuviera dirigiendo a un discapacitado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Seguía sin salir de mi asombro.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Por qué?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Planeaba ir a Seattle en las próximas semanas y, para ser honesto, no estoy seguro de que tu monovolumen lo pueda conseguir.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Mi coche va perfectamente, muchísimas gracias por tu preocupación.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Hice ademán de seguir andando, pero estaba demasiado sorprendida para mantener el mismo nivel de ira.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Puede llegar gastando un solo depósito de gasolina?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Volvió a mantener el ritmo de mis pasos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No veo que sea de tu incumbencia.</strong></font></p>
<p><em><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Estúpido propietario de un flamante Volvo.</strong></font></em></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-El despilfarro de recursos limitados es asunto de todos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-De verdad, Joseph, no te sigo -me recorrió un escalofrío al pronunciar su nombre; odié la sensación-. Creía que no querías ser amigo mío.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Dije que sería mejor que no lo fuéramos, no que no lo deseara.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Vaya, gracias, eso lo aclara <em>todo </em>-le repliqué con feroz sarcasmo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me di cuenta de que había dejado de andar otra vez. Ahora estábamos al abrigo del tejado de la cafetería, por lo que podía contemplarle el rostro con mayor comodidad, lo cual, desde luego, no me ayudaba a aclarar las ideas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Sería más... prudente para ti que no fueras mi amiga -explicó-, pero me he cansado de alejarme de ti, -___-.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Sus ojos eran de una intensidad deliciosa cuando pronunció con voz seductora aquella última frase. Me olvidé hasta de respirar.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Me acompañarás a Seattle? -preguntó con voz todavía vehemente.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Aún era incapaz de hablar, por lo que sólo asentí con la cabeza. Sonrió levemente y luego su rostro se volvió serio.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Deberías alejarte de mí, de veras -me previno-. Te veré en clase.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Se dio la vuelta de forma brusca y desanduvo el camino que habíamos recorrido.</strong></font></p>
<p><strong></strong></p>
<p align="center"><font face="Verdana" size="5" color="#999999"><strong>Fin Pag# 4</strong></font></p>
<p><a href="http://josefina13.nireblog.com/post/2009/07/30/%e2%97%8f-cr%d1%94puscuo%e2%97%8flas-invitaciones-parts-15#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 30 Jul 2009 18:50:59 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>● Crєpuscu|o●[El Prodigio Parts1/5]</title>
	<link>http://josefina13.nireblog.com/post/2009/07/29/%e2%97%8f-cr%d1%94puscuo%e2%97%8fel-prodigio-parts15</link>
	<guid>http://josefina13.nireblog.com/post/2009/07/29/%e2%97%8f-cr%d1%94puscuo%e2%97%8fel-prodigio-parts15</guid>
		<description><![CDATA[<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag #3: El Prodigio. Parte 1</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Algo había cambiado cuando abrí los ojos por la mañana.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Era la luz, algo más clara aunque siguiera teniendo el matiz gris verdoso propio de un día nublado en el bosque. Comprendí que faltaba la niebla que solía envolver mi ventana.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me levanté de la cama de un salto para mirar fuera y gemí de pavor.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Una fina capa de nieve cubría el césped y el techo de mi coche, y blanqueaba el camino, pero eso no era lo peor. Toda la lluvia del día anterior se había congelado, recubriendo las agujas de los pinos con diseños fantásticos y hermosísimos, pero convirtiendo la calzada en una superficie resbaladiza y mortífera. Ya me costaba mucho no caerme cuando el suelo estaba seco; tal vez fuera más seguro que volviera a la cama.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Charlie se había marchado al trabajo antes de que yo bajara las escaleras. En muchos sentidos, vivir con él era como tener mi propia casa y me encontraba disfrutando de la soledad en lugar de sentirme sola.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Engullí un cuenco de cereales y bebí un poco de zumo de naranja a morro. La perspectiva de ir al instituto me emocionaba, y me asustaba saber que la causa no era el estimulante entorno educativo que me aguardaba ni la perspectiva de ver a mis nuevos amigos. Si no quería engañarme, debía admitir que deseaba acudir al instituto para ver a Joe Cullen, lo cual era una soberana tontería.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Después de que el día anterior balbuceara como una beep y me pusiera en ridículo, debería evitarlo a toda costa. Además, desconfiaba de él por haberme mentido sobre sus ojos. Aún me atemorizaba la hostilidad que emanaba de su persona, todavía se me trababa la lengua cada vez que imaginaba su rostro perfecto. Era plenamente consciente de que jugábamos en ligas diferentes, distantes. Por todo eso, no debería estar tan ansiosa por verle.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Necesité de toda mi concentración para caminar sin matarme por la acera cubierta de hielo en dirección a la carretera; aun así, estuve a punto de perder el equilibro cuando al fin llegué al coche, pero conseguí agarrarme al espejo y me salvé. Estaba claro, el día iba a ser una pesadilla.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mientras conducía hacia la escuela, para distraerme de mi temor a sucumbir, a entregarme a especulaciones no deseadas sobre Joe Cullen, pensé en Mike y en Eric, y en la evidente diferencia entre cómo me trataban los adolescentes del pueblo y los de Phoenix. Tenía el mismo aspecto que en Phoenix, estaba segura. Tal vez sólo fuera que esos chicos me habían visto pasar lentamente por las etapas menos agraciadas de la adolescencia y aún pensaban en mí de esa forma. O tal vez se debía a que era nueva en un lugar donde escaseaban las novedades. Posiblemente, el hecho de que fuera terriblemente patosa aquí se consideraba como algo encantador en lugar de patético, y me encasillaban en el papel de damisela en apuros. Fuera cual fuera la razón, me desconcertaba que Mike se comportara como un perrito faldero y que Eric se hubiera convertido en su rival. Hubiera preferido pasar desapercibida.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El monovolumen no parecía tener ningún problema en avanzar por la carretera cubierta de hielo ennegrecido, pero aun así conducía muy despacio para no causar una escena de caos en Main Street.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Cuando llegué al instituto y salí del coche, vi el motivo por el que no había tenido percances. Un objeto plateado me llamó la atención y me dirigí a la parte trasera del monovolumen, apoyándome en él todo el tiempo, para examinar las llantas, recubiertas por finas cadenas entrecruzadas. Charlie había madrugado para poner cadenas a los neumáticos del coche. Se me hizo un nudo en la garganta, ya que no estaba acostumbrada a que alguien cuidara de mí, y la silenciosa preocupación de Charlie me pilló desprevenida.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Estaba de pie junto a la parte trasera del vehículo, intentando controlar aquella repentina oleada de sentimientos que me embargó al ver las cadenas, cuando oí un sonido extraño.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Era un chirrido fuerte que se convertía rápidamente en un estruendo. Sobresaltada, alcé la vista.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Vi varias cosas a la vez. Nada se movía a cámara lenta, como sucede en las películas, sino que el flujo de adrenalina hizo que mí mente obrara con mayor rapidez, y pudiera asimilar al mismo tiempo varias escenas con todo lujo de detalles.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Joe Cullen se encontraba a cuatro coches de distancia, y me miraba con rostro de espanto. Su semblante destacaba entre un mar de caras, todas con la misma expresión horrorizada. Pero en aquel momento tenía más importancia una furgoneta azul oscuro que patinaba con las llantas bloqueadas chirriando contra los frenos, y que dio un brutal trompo sobre el hielo del aparcamiento. Iba a chocar contra la parte posterior del monovolumen, y yo estaba en medio de los dos vehículos. Ni siquiera tendría tiempo para cerrar los ojos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana"><strong><font color="#999999">Algo me golpeó con fuerza, aunque no desde la dirección que esperaba, inmediatamente antes de que escuchara el terrible crujido que se produjo cuando la furgoneta golpeó contra la base de mi coche y se plegó como un acordeón. Me golpeé la cabeza contra el asfalto helado y sentí que algo frío y compacto me sujetaba contra el suelo. Estaba tendida en la calzada, detrás del coche color café que estaba junto al mío, pero no tuve ocasión de advertir nada más porque la camioneta seguía acercándose. Después de raspar la parte trasera del monovolumen, había dado la vuelta y estaba a punto de aplastarme <em>de nuevo.</em></font></strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me percaté de que había alguien a mi lado al oír una maldición en voz baja, y era imposible no reconocerla. Dos grandes manos blancas se extendieron delante de mí para protegerme y la furgoneta se detuvo vacilante a treinta centímetros de mi cabeza. De forma providencial, ambas manos cabían en la profunda abolladura del lateral de la carrocería de la furgoneta. <hr /></strong></font></p>
<div><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag #3: El Prodigio. Parte 2</strong></font></div>
<div><font face="Verdana" color="#999999"></font></div>
<div>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Entonces, aquellas manos se movieron con tal rapidez que se volvieron borrosas. De repente, una sostuvo la carrocería de la furgoneta por debajo mientras algo me arrastraba. Empujó mis piernas hasta que toparon con los neumáticos del coche marrón. Con un seco crujido metálico que estuvo a punto de perforarme los tímpanos, la furgoneta cayó pesadamente en el asfalto entre el estrépito de las ventanas al hacerse añicos. Cayó exactamente donde hacía un segundo estaban mis piernas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Reinó un silencio absoluto durante un prolongado segundo antes de que todo el mundo se pusiera a chillar. Oí a más de un persona que me llamaba en la repentina locura que se desató a continuación, pero en medio de todo aquel griterío escuché con mayor claridad la voz suave y desesperada de Joe Cullen que me hablaba al oído.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿-___-? ¿Cómo estás?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Estoy bien.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mi propia voz me resultaba extraña. Intenté incorporarme y entonces me percaté de que me apretaba contra su costado con mano de acero.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Ve con cuidado -dijo mientras intentaba soltarme-. Creo que te has dado un buen porrazo en la cabeza.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Sentí un dolor palpitante encima del oído izquierdo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡Ay! -exclamé, sorprendida.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Tal y como pensaba...</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Por increíble que pudiera parecer, daba la impresión de que intentaba contener la risa.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Cómo demo...? -me paré para aclarar las ideas y orientarme-. ¿Cómo llegaste aquí tan rápido?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Estaba a tu lado, -____- -dijo; el tono de su voz volvía a ser serio.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Quise incorporarme, y esta vez me lo permitió, quitó la mano de mi cintura y se alejó cuanto le fue posible en aquel estrecho lugar. Contemplé la expresión inocente de su rostro, lleno de preocupación. Sus ojos dorados me desorientaron de nuevo. ¿Qué era lo que acababa de preguntarle?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Nos localizaron enseguida. Había un gentío con lágrimas en las mejillas gritándose entre sí, y gritándonos a nosotros.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No te muevas -ordenó alguien.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡Sacad a Tyler de la furgoneta! -chilló otra persona.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El bullicio nos rodeó. Intenté ponerme en pie, pero la mano fría de Joe me detuvo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Quédate ahí por ahora.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Pero hace frío -me quejé. Me sorprendió cuando se rió quedamente, pero con un tono irónico-. Estabas allí, lejos -me acordé de repente, y dejó de reírse-. Te encontrabas al lado de tu coche.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Su rostro se endureció.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No, no es cierto.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Te vi.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>A nuestro alrededor reinaba el caos. Oí las voces más rudas de los adultos, que acababan de llegar, pero sólo prestaba atención a nuestra discusión. Yo tenía razón y él iba a reconocerlo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- -____-, estaba contigo, a tu lado, y te quité de en medio.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Dio rienda suelta al devastador poder de su mirada, como si intentara decirme algo crucial.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No -dije con firmeza.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El dorado de sus ojos centelleó.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Por favor, -_____-.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Por qué? -inquirí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Confía en mí -me rogó. Su voz baja me abrumó. Entonces oí las sirenas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Prometes explicármelo todo después?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Muy bien -dijo con brusquedad, repentinamente exasperado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Muy bien -repetí encolerizada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Se necesitaron seis EMT</strong></font><a href="http://mipagina.univision.com/ktaeuc/admin/#_ftn1" target="_blank"><font face="Verdana" color="#999999"><strong>[1]</strong></font></a><font face="Verdana" color="#999999"><strong> y dos profesores, el señor Varner y el entrenador Clapp, para desplazar la furgoneta de forma que pudieran pasar las camillas. Joe la rechazó con vehemencia. Intenté imitarle, pero me traicionó al chivarles que había sufrido un golpe en la cabeza y que tenía una contusión. Casi me morí de vergüenza cuando me pusieron un collarín. Parecía que todo el instituto estaba allí, mirando con gesto adusto, mientras me introducían en la parte posterior de la ambulancia. Dejaron que Joe fuera delante. Eso me enfureció.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Para empeorar las cosas, el jefe de policía Swan llegó antes de que me pusieran a salvo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡-___-! -gritó con pánico al reconocerme en la camilla.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Estoy perfectamente, Char... papá -dije con un suspiro-. No me pasa nada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Se giró hacia el EMT más cercano en busca de una segunda opinión. Lo ignoré y me detuve a analizar el revoltijo de imágenes inexplicables que se agolpaban en mi mente. Cuando me alejaron del coche en camilla, había visto una abolladura profunda en el parachoques del coche marrón. Encajaba a la perfección con el contorno de los hombros de Joe, como si se hubiera apoyado contra el vehículo con fuerza suficiente para dañar el bastidor metálico.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Y luego estaba la familia de Joe, que nos miraba a lo lejos con una gama de expresiones que iban desde la reprobación hasta la ira, pero no había el menor atisbo de preocupación por la integridad de su hermano.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Intenté hallar una solución lógica que explicara lo que acababa de ver, una explicación que excluyera la posibilidad de que hubiera enloquecido.</strong></font></p>
<p> <font face="Verdana"><br />
<p align="left"> </p>
<p> <font color="#999999"></font></font><font face="Verdana" color="#999999"></font><br />
<div align="left"><hr /></div>
<p align="left"><font face="Verdana" color="#999999"><strong> 1 [N. del T.] Siglas de <em>Emergency Medical Technician </em>(Técnicos Médicos de Emergencia). <hr /></strong></font></p>
</div>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag #3: El Prodigio. Parte 3</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>La policía escoltó a la ambulancia hasta el hospital del condado, por descontado. Me sentí ridícula todo el tiempo que tardaron en bajarme, y ver a Joe cruzar majestuosamente las puertas del hospital por su propio pie empeoraba las cosas. Me rechinaron los dientes.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me condujeron hasta la sala de urgencias, una gran habitación con una hilera de camas separadas por cortinas de colores claros. Una enfermera me tomó la tensión y puso un termómetro debajo de mi lengua. Dado que nadie se molestó en correr las cortinas para concederme un poco de intimidad, decidí que no estaba obligada a llevar aquel feo collarín por más tiempo. En cuanto se fue la enfermera, desabroché el velero rápidamente y lo tiré debajo de la cama.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Se produjo una nueva conmoción entre el personal del hospital. Trajeron otra camilla hacia la cama contigua a la mía. Reconocí a Tyler Crowley, de mi clase de Historia, debajo de los vendajes ensangrentados que le envolvían la cabeza. Tenía un aspecto cien veces peor que el mío, pero me miró con ansiedad.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡-___-, lo siento mucho!</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Estoy bien, Tyler, pero tú tienes un aspecto horrible. ¿Cómo te encuentras?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Las enfermeras empezaron a desenrollarle los vendajes manchados mientras hablábamos, y quedó al descubierto una miríada de cortes por toda la frente y la mejilla izquierda.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Tyler no prestó atención a mis palabras.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡Pensé que te iba a matar! Iba a demasiada velocidad y entré mal en el hielo...</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Hizo una mueca cuando una enfermera empezó a limpiarle la cara.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No te preocupes; no me alcanzaste.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Cómo te apartaste tan rápido? Estabas allí y luego desapareciste.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Pues... Joe me empujó para apartarme de la trayectoria de la camioneta.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Parecía confuso.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Quién?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Josph Cullen. Estaba a mi lado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Siempre se me había dado muy mal mentir. No sonaba nada convincente.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Cullen? No lo vi... ¡Vaya, todo ocurrió muy deprisa! ¿Está bien?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Supongo que sí. Anda por aquí cerca, pero a él no le obligaron a utilizar una camilla.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Sabía no que no estaba loca. En ese caso, ¿qué había ocurrido? No había forma de encontrar una explicación convincente para lo que había visto.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Luego me llevaron en silla de ruedas para sacar una placa de mi cabeza. Les dije que no tenía heridas, y estaba en lo cierto. Ni una contusión. Pregunté si podía marcharme, pero la enfermera me dijo que primero debía hablar con el doctor, por lo que quedé atrapada en la sala de urgencias mientras Tyler me acosaba con sus continuas disculpas. Siguió torturándose por mucho que intenté convencerle de que me encontraba perfectamente. Al final, cerré los ojos y le ignoré, aunque continuó murmurando palabras de remordimiento.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Estará durmiendo? -preguntó una voz musical. Abrí los ojos de inmediato.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Joe se hallaba al pie de mi cama sonriendo con suficiencia. Le fulminé con la mirada. No resultaba fácil... Hubiera resultado más natural comérselo con los ojos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Oye, Joe, lo siento mucho... -empezó Tyler.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El interpelado alzó la mano para hacerle callar.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No hay culpa sin sangre -le dijo con una sonrisa que dejó entrever sus dientes deslumbrantes. Se sentó en el borde de la cama de Tyler, me miró y volvió a sonreír con suficiencia.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Bueno, cuál es el diagnóstico?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No me pasa nada, pero no me dejan marcharme -me quejé-. ¿Por qué no te han atado a una camilla como a nosotros?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Tengo enchufe -respondió-, pero no te preocupes, voy a liberarte.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Entonces entró un doctor y me quedé boquiabierta. Era joven, rubio y más guapo que cualquier estrella de cine, aunque estaba pálido y ojeroso; se le notaba cansado. A tenor de lo que me había dicho Charlie, ése debía de ser el padre de Joe.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Bueno, señorita Swan -dijo el doctor Cullen con una voz marcadamente seductora-, ¿cómo se encuentra?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Estoy bien -repetí, ojala fuera por última vez.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Se dirigió hacia la mesa de luz vertical de la pared y la encendió.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Las radiografías son buenas -dijo-. ¿Le duele la cabeza? Joe me ha dicho que se dio un golpe bastante fuerte.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Estoy perfectamente -repetí con un suspiro mientras lanzaba una rápida mirada de enojo a Joe.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El médico me examinó la cabeza con sus fríos dedos. Se percató cuando esbocé un gesto de dolor.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Le duele? -preguntó.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No mucho.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Había tenido jaquecas peores.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Oí una risita, busqué a Joseph con la mirada y vi su sonrisa condescendiente. Entrecerré los ojos con rabia.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-De acuerdo, su padre se encuentra en la sala de espera. Se puede ir a casa con él, pero debe regresar rápidamente si siente mareos o algún trastorno de visión.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿No puedo ir a la escuela? -inquirí al imaginarme los intentos de Charlie por ser atento.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Hoy debería tomarse las cosas con calma.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Fulminé a Joe con la mirada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Puede <em>él </em>ir a la escuela?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Alguien ha de darles la buena nueva de que hemos sobrevivido -dijo con suficiencia. <hr /></strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag #3: El Prodigio. Parte 4</strong></font></p>
<p> <font face="Verdana" color="#999999"><strong>
<p>-En realidad -le corrigió el doctor Cullen- parece que la mayoría de los estudiantes están en la sala de espera.</p>
<p>- ¡Oh, no! -gemí, cubriéndome el rostro con las manos.</p>
<p>El doctor Cullen enarcó las cejas.</p>
<p>- ¿Quiere quedarse aquí?</p>
<p>- ¡No, no! -insistí al tiempo que sacaba las piernas por el borde de la camilla y me levantaba con prisa, con demasiada prisa, porque me tambaleé y el doctor Cullen me sostuvo. Parecía preocupado.</p>
<p>-Me encuentro bien -volví a asegurarle. No merecía la pena explicarle que mi falta de equilibrio no tenía nada que ver con el golpe en la cabeza.</p>
<p>-Tome unas pastillas de Tylenol contra el dolor -sugirió mientras me sujetaba.</p>
<p>-No me duele mucho -insistí.</p>
<p>-Parece que ha tenido muchísima suerte -dijo con una sonrisa mientras firmaba mi informe con una fioritura.</p>
<p>-La suerte fue que Joe estuviera a mi lado -le corregí mirando con dureza al objeto de mi declaración.</p>
<p>-Ah, sí, bueno -musitó el doctor Cullen, súbitamente ocupado con los papeles que tenía delante. Después, miró a Tyler y se marchó a la cama contigua. Tuve la intuición de que el doctor estaba al tanto de todo.</p>
<p>-Lamento decirle que <em>usted </em>se va a tener que quedar con nosotros un poquito más -le dijo a Tyler, y empezó a examinar sus heridas.</p>
<p>Me acerqué a Joe en cuanto el doctor me dio la espalda.</p>
<p>- ¿Puedo hablar contigo un momento? -murmuré muy bajo. Se apartó un paso de mí, con la mandíbula tensa.</p>
<p>-Tu padre te espera -dijo entre dientes.</p>
<p>Miré al doctor Cullen y a Tyler, e insistí:</p>
<p>-Quiero hablar contigo a solas, si no te importa.</p>
<p>Me miró con ira, me dio la espalda y anduvo a trancos por la gran sala. Casi tuve que correr para seguirlo, pero se volvió para hacerme frente tan pronto como nos metimos en un pequeño corredor.</p>
<p>- ¿Qué quieres? -preguntó molesto.</p>
<p>Su mirada era glacial y su hostilidad me intimidó, hablé con más severidad de la que pretendía.</p>
<p>-Me debes una explicación -le recordé.</p>
<p>--Te salvé la vida. No te debo nada.</p>
<p>Retrocedí ante el resentimiento de su tono.</p>
<p>-Me lo prometiste.</p>
<p>- -___-, te diste un fuerte golpe en la cabeza, no sabes de qué hablas.</p>
<p>Lo dijo de forma cortante. Me enfadé y le miré con gesto desafiante.</p>
<p>-No me pasaba nada en la cabeza.</p>
<p>Me devolvió la mirada de desafío.</p>
<p>- ¿Qué quieres de mí, -___-?</p>
<p>-Quiero saber la verdad -dije-. Quiero saber por qué miento por ti.</p>
<p>- ¿Qué <em>crees </em>que pasó? -preguntó bruscamente.</p>
<p>-Todo lo que sé -le contesté de forma atropellada- es que no estabas cerca de mí, en absoluto, y Tyler tampoco te vio, de modo que no me vengas con eso de que me he dado un golpe muy fuerte en la cabeza. La furgoneta iba a matarnos, pero no lo hizo. Tus manos dejaron abolladuras tanto en la carrocería de la furgoneta como en el coche marrón, pero has salido ileso. Y luego la sujetaste cuando me iba a aplastar las piernas...</p>
<p>Me di cuenta de que parecía una locura y fui incapaz de continuar. Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas de pura rabia. Rechiné los dientes para intentar contenerlas.</p>
<p>Joe me miró con incredulidad, pero su rostro estaba tenso y permanecía a la defensiva.</p>
<p>- ¿Crees que aparté a pulso una furgoneta?</p>
<p>Su voz cuestionaba mi cordura, pero sólo sirvió para alimentar más mis sospechas, ya que parecía la típica frase perfecta que pronuncia un actor consumado. Apreté la mandíbula y me limité a asentir con la cabeza.</p>
<hr /></strong></font>
<div><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pah #3: El Prodigio. Parte 5</strong></font></div>
<div><strong></strong></div>
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<p> <strong><font face="Verdana" color="#999999">
<p>-Nadie te va a creer, ya lo sabes.</p>
<p>Su voz contenía una nota de burla y desdén.</p>
<p>-No se lo voy a decir a nadie.</p>
<p>Hablé despacio, pronunciando lentamente cada palabra, controlando mi enfado con cuidado. La sorpresa recorrió su rostro.</p>
<p>-Entonces, ¿qué importa?</p>
<p>-Me importa a mí -insistí-. No me gusta mentir, por eso quiero tener un buen motivo para hacerlo.</p>
<p>- ¿Es que no me lo puedes agradecer y punto?</p>
<p>-Gracias.</p>
<p>Esperé, furiosa, echando chispas.</p>
<p>-No vas a dejarlo correr, ¿verdad?</p>
<p>-No.</p>
<p>-En tal caso... espero que disfrutes de la decepción.</p>
<p>Enfadados, .nos miramos el uno al otro, hasta que al final rompí el silencio intentando concentrarme. Corría el peligro de que su rostro, hermoso y lívido, me distrajera. Era como intentar apartar la vista de un ángel destructor.</p>
<p>- ¿Por qué te molestaste en salvarme? -pregunté con toda la frialdad que pude.</p>
<p>Se hizo una pausa y durante un breve momento su rostro bellísimo fue inesperadamente vulnerable.</p>
<p>-No lo sé -susurró.</p>
<p>Entonces me dio la espalda y se marchó.</p>
<p>Estaba tan enfadada que necesité unos minutos antes de poder moverme. Cuando pude andar, me dirigí lentamente hacia la salida que había al fondo del corredor.</p>
<p>La sala de espera superaba mis peores temores. Todos aquellos a quienes conocía en Forks parecían hallarse presentes, y todos me miraban fijamente. Charlie se acercó a toda prisa. Levanté las manos.</p>
<p>-Estoy perfectamente -le aseguré, hosca. Seguía exasperada y no estaba de humor para charlar.</p>
<p>- ¿Qué dijo el médico?</p>
<p>-El doctor Cullen me ha reconocido, asegura que estoy bien y puedo irme a casa.</p>
<p>Suspiré. Mike y Jessica y Eric me esperaban y ahora se estaban acercando.</p>
<p>-Vamonos -le urgí.</p>
<p>Sin llegar a tocarme, Charlie me rodeó la espalda con un brazo y me condujo a las puertas de cristal de la salida. Saludé tímidamente con la mano a mis amigos con la esperanza de que comprendieran que no había de qué preocuparse. Fue un gran alivio subirme al coche patrulla, era la primera vez que experimentaba esa sensación.</p>
<p>Viajábamos en silencio. Estaba tan ensimismada en mis cosas que apenas era consciente de la presencia de Charlie. Estaba segura de que esa actitud a la defensiva de Joe en el pasillo no era sino la confirmación de unos sucesos tan extraños que difícilmente me hubiera creído de no haberlos visto con mis propios ojos.</p>
<p>Cuando llegamos a casa, Charlie habló al fin:</p>
<p>-Eh... Esto... Tienes que llamar a Renée.</p>
<p>Embargado por la culpa, agachó la cabeza. Me espanté.</p>
<p>- ¡Se lo has dicho a mamá!</p>
<p>-Lo siento.</p>
<p>Al bajarme, cerré la puerta del coche patrulla con un portazo más fuerte de lo necesario.</p>
<p>Mi madre se había puesto histérica, por supuesto. Tuve que asegurarle que estaba bien por lo menos treinta veces antes de que se calmara. Me rogó que volviera a casa, olvidando que en aquel momento estaba vacía, pero resistir a sus súplicas me resultó mucho más fácil de lo que pensaba. El misterio que Joe representaba me consumía; aún más, él me obsesionaba. Tonta. Tonta. Tonta. No tenía tantas ganas de huir de Forks como debiera, como hubiera tenido cualquier persona normal y cuerda.</p>
<p>Decidí que sería mejor acostarme temprano esa noche. Charlie no dejaba de mirarme con preocupación y eso me sacaba de quicio. Me detuve en el cuarto de baño al subir y me tomé tres pastillas de Tylenol. Calmaron el dolor y me fui a dormir cuando éste remitió.</p>
<p>Esa fue la primera noche que soñé con Joseph Cullen.</p>
<p align="center"><font size="5">Fin Pag #2</font></p>
<p> </font></strong>
</p>
<p><a href="http://josefina13.nireblog.com/post/2009/07/29/%e2%97%8f-cr%d1%94puscuo%e2%97%8fel-prodigio-parts15#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 29 Jul 2009 18:50:17 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>● Crєpuscu|o●[Libro Abierto Parts 1/7]</title>
	<link>http://josefina13.nireblog.com/post/2009/07/28/%e2%97%8f-cr%d1%94puscuo%e2%97%8flibro-abierto-parts-17</link>
	<guid>http://josefina13.nireblog.com/post/2009/07/28/%e2%97%8f-cr%d1%94puscuo%e2%97%8flibro-abierto-parts-17</guid>
		<description><![CDATA[<div><strong><font face="Verdana" color="#999999">su agraciado rostro parecía ridículo- para traspasarme con sus penetrantes ojos llenos de odio. Durante un instante sentí un estremecimiento de verdadero pánico, hasta se me erizó el vello de los brazos. La mirada no duró más de un segundo, pero me heló la sangre en las venas más que el gélido viento. </font></strong></div>
<div><hr /></div>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag #2: Libro Abierto. Parte 1</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El día siguiente fue mejor... y peor.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Fue mejor porque no llovió, aunque persistió la nubosidad densa y oscura; y más fácil, porque sabía qué podía esperar del día. Mike se acercó para sentarse a mi lado durante la clase de Lengua y me acompañó hasta la clase siguiente mientras Eric, el que parecía miembro de un club de ajedrez, lo fulminaba con la mirada. Me sentí halagada. Nadie me observaba tanto como el día anterior. Durante el almuerzo me senté con un gran grupo que incluía a Mike, Eric, Jessica y otros cuantos cuyos nombres y caras ya recordaba. Empecé a sentirme como si flotara en el agua en vez de ahogarme.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Fue peor porque estaba agotada. El ulular del viento alrededor de la casa no me había dejado dormir. También fue peor porque el Sr. Varner me llamó en la clase de Trigonometría, aun cuando no había levantado la mano, y di una respuesta equivocada. Rayó en lo espantoso porque tuve que jugar al voleibol y la única vez que no me aparté de la trayectoria de la pelota y la golpeé, ésta impactó en la cabeza de un compañero de equipo. Y fue peor porque Joseph Cullen no apareció por la escuela, ni por la mañana ni por la tarde.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Que llegara la hora del almuerzo -y con ella las coléricas miradas de Cullen- me estuvo aterrorizando durante toda la mañana. Por un lado, deseaba plantarle cara y exigirle una explicación. Mientras permanecía insomne en la cama llegué a imaginar incluso lo que le diría, pero me conocía demasiado bien para creer que de verdad tendría el coraje de hacerlo. En comparación conmigo, el león cobardica de <em>El mago de Oz </em>era Terminator.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Sin embargo, cuando entré en la cafetería junto a Jessica -intenté contenerme y no recorrer la sala con la mirada para buscarle, aunque fracasé estrepitosamente- vi a sus cuatro hermanos, por llamarlos de alguna manera, sentados en la misma mesa, pero él no los acompañaba.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mike nos interceptó en el camino y nos desvió hacia su mesa. Jessica parecía eufórica por la atención, y sus amigas pronto se reunieron con nosotros. Pero estaba incomodísima mientras escuchaba su despreocupada conversación, a la espera de que él acudiese. Deseaba que se limitara a ignorarme cuando llegara, y demostrar de ese modo que mis suposiciones eran infundadas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pero no llegó, y me fui poniendo más y más tensa conforme pasaba el tiempo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Cuando al final del almuerzo no se presentó, me dirigí hacia la clase de Biología con más confianza. Mike, que empezaba a asumir todas las características de los perros golden retriever, me siguió fielmente de camino a clase. Contuve el aliento en la puerta, pero Joseph Cullen tampoco estaba en el aula. Suspiré y me dirigí a mi asiento. Mike me siguió sin dejar de hablarme de un próximo viaje a la playa y se quedó junto a mi mesa hasta que sonó el timbre. Entonces me sonrió apesadumbrado y se fue a sentar al lado de una chica con un aparato ortopédico en los dientes y una horrenda permanente. Al parecer, iba a tener que hacer algo con Mike, y no iba a ser fácil. La diplomacia resultaba vital en un pueblecito como éste, donde todos vivían pegados los unos a los otros. Tener tacto no era lo mío, y carecía de experiencia a la hora de tratar con chicos que fueran más amables de la cuenta.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El tener la mesa para mí sola y la ausencia de Joseph supuso un gran alivio. Me lo repetí hasta la saciedad, pero no lograba quitarme de la cabeza la sospecha de que yo era el motivo de su ausencia. Resultaba ridículo y egotista creer que yo fuera capaz de afectar tanto a alguien. Era imposible. Y aun así la posibilidad de que fuera cierto no dejaba de inquietarme.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Cuando al fin concluyeron las clases y hubo desaparecido mi sonrojo por el incidente del partido de voleibol, me enfundé los vaqueros y un jersey azul marino y me apresuré a salir del vestuario, feliz de esquivar por el momento a mi amigo, el golden retriever. Me dirigí a toda prisa al aparcamiento, ahora atestado de estudiantes que salían a la carrera. Me subí al coche y busqué en mi bolsa para cerciorarme de que tenía todo lo necesario.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>La noche pasada había descubierto que Charlie era incapaz de cocinar otra cosa que huevos fritos y beicon, por lo que le pedí que me dejara encargarme de las comidas mientras durara mi estancia. El se mostró dispuesto a cederme las llaves de la sala de banquetes. También me percaté de que no había comida en casa, por lo que preparé la lista de la compra, tomé el dinero de un jarrón del aparador que llevaba la etiqueta «dinero para la comida» y ahora iba de camino hacia el supermercado Thriftway.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Puse en marcha aquel motor ensordecedor, hice caso omiso a los rostros que se volvieron en mi dirección y di marcha atrás con mucho cuidado al ponerme en la cola de coches que aguardaban para salir del aparcamiento. Mientras esperaba, intenté fingir que era otro coche el que producía tan ensordecedor estruendo. Vi que los dos Cullen y los gemelos Hale se subían a su coche. El flamante Volvo, por supuesto. Me habían fascinado tanto sus rostros que no había reparado antes en el atuendo; pero ahora que me fijaba, era obvio que todos iban magníficamente vestidos, de forma sencilla, pero con una ropa que parecía hecha por modistos. Con aquella hermosura y gracia de movimientos, podrían llevar harapos y parecer guapos. El tener tanto belleza como dinero era pasarse de la raya, pero hasta donde alcanzaba a comprender, la vida, por lo general, solía ser así. No parecía que la posesión de ambas cosas les hubiera dado cierta aceptación en el pueblo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>No, no creía que fuera de ese modo. En absoluto. Ese aislamiento debía de ser voluntario, no lograba imaginar ninguna puerta cerrada ante tanta belleza.</strong></font></p>
<p> <font face="Verdana" color="#999999"><strong>Contemplaron mi ruidoso monovolumen cuando les pasé, como el resto, pero continué mirando al frente y experimenté un gran alivio cuando estuve fuera del campus.</strong></font><font face="Verdana" color="#999999"><strong> <hr /><br />
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" height="100%">
<tr>
<td class="msg_text_cell" colspan="2" width="100%" valign="top" style="text-align: justify">
<div>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Capitulo 2: Libro Abierto. Parte 2</font></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El Thriftway no estaba muy lejos de la escuela, unas pocas calles más al sur, junto a la carretera. Me sentí muy a gusto dentro del supermercado, me pareció normal. En Phoenix era yo quien hacía la compra, por lo que asumí con gusto el hábito de ocuparme de las tareas familiares. El mercado era lo bastante grande como para que no oyera el tamborileo de la lluvia sobre el tejado y me recordara dónde me encontraba.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Al llegar a casa, saqué los comestibles y los metí allí donde encontré un hueco libre. Esperaba que a Charlie no le importara. Envolví las patatas en papel de aluminio y las puse en el horno para hacer patatas asadas, dejé en adobo un filete y lo coloqué sobre una caja de huevos en el frigorífico.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Subí a mi habitación con la mochila después de hacer todo eso. Antes de ponerme con los deberes, me puse un chándal seco, me recogí la melena en una coleta y abrí el <em>mail por vez </em>primera. Tenía tres mensajes. Mi madre me había escrito.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-____-:</strong></font></p>
<p><em><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Escríbeme en cuanto llegues y cuéntame cómo te ha ido el vuelo. ¿Llueve? Ya te echo de menos. Casi he terminado de hacer las maletas para ir a Florida, pero no encuentro mi blusa rosa. ¿Sabes dónde la puse? Phil te manda saludos.</strong></font></em></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mamá</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Suspiré y leí el siguiente mensaje. Lo había enviado ocho horas después del primero. Decía:</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><em><font face="Verdana" color="#999999"><strong>¿Por qué no me has contestado? ¿A qué esperas? Mamá.</strong></font></em></p>
<p><em><font face="Verdana" color="#999999"></font></em></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El último era de esa mañana.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>_______:</strong></font></p>
<p><em><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Si no me has contestado a las 17:30, voy a llamar a Charlie.</strong></font></em></p>
<p><em><font face="Verdana" color="#999999"></font></em></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Miré el reloj. Aún quedaba una hora, pero mi madre solía adelantarse a los acontecimientos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mamá:</strong></font></p>
<p><font face="Verdana"><strong><font color="#999999"><em>Tranquila. Ahora te escribo. No cometas ninguna imprudencia</em>.</font></strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-____-</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Envié el <em>mail </em>empecé a escribir otra vez.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mamá:</strong></font></p>
<p><em><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Todo va fenomenal. Llueve, por supuesto. He esperado a escribirte cuando tuviera algo que contarte. La escuela no es mala, sólo un poco repetitiva. He conocido a unos cuantos compañeros muy amables que se sientan conmigo durante el almuerzo.</strong></font></em></p>
<p><em><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Tu blusa está en la tintorería. Se supone que la ibas a recoger el viernes.</strong></font></em></p>
<p><em><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Charlie me ha comprado un monovolumen. ¿Te lo puedes creer? Me encanta. Es un poco antiguo, pero muy sólido, y eso me conviene, ya me conoces.</strong></font></em></p>
<p><em><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Yo también te echo de menos. Pronto volveré a escribir, pero no voy a estar revisando el correo electrónico cada cinco minutos. Respira hondo y relájate. Te quiero.</strong></font></em></p>
<p><em><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-_____-</strong></font></em></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Había decidido volver a leer <em>Cumbres borrascosas </em>por placer -era la novela que estábamos estudiando en clase de Literatura-, y en ello estaba cuando Charlie llegó a casa. Había perdido la noción del tiempo, por lo que me apresuré a bajar las escaleras, sacar del horno las patatas y meter el filete para asarlo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿-_____-? -gritó mi padre al oírme en la escalera.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana"><strong><font color="#999999"><em>¿Quién iba a ser si no?, </em>me pregunté.</font></strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Hola, papá, bienvenido a casa.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Gracias.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Colgó el cinturón con la pistola y se quitó las botas mientras yo trajinaba en la cocina. Que yo supiera, jamás había disparado en acto de servicio. Pero siempre la mantenía preparada. De niña, cuando yo venía, le quitaba las balas al llegar a casa. Imagino que ahora me consideraba lo bastante madura como para no matarme por accidente, y no lo bastante deprimida como para suicidarme.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Qué vamos a comer? -preguntó con recelo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mi madre solía practicar la cocina creativa, y sus experimentos culinarios no siempre resultaban comestibles. Me sorprendió, y entristeció, que todavía se acordara.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Filete con patatas -contesté para tranquilizarlo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Parecía encontrarse fuera de lugar en la cocina, de pie y sin hacer nada, por lo que se marchó con pasos torpes al cuarto de estar para ver la tele mientras yo cocinaba. Preparé una ensalada al mismo tiempo que se hacía el filete y puse la mesa.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Lo llamé cuando estuvo lista la cena y olfateó en señal de apreciación al entrar en la cocina.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Huele bien, -____-.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Gracias.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Comimos en silencio durante varios minutos, lo cual no resultaba nada incómodo. A ninguno de los dos nos disgustaba el silencio. En cierto modo, teníamos caracteres compatibles para vivir juntos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Y bien, ¿qué tal el instituto? ¿Has hecho alguna amiga? -me preguntó mientras se echaba más.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Tengo unas cuantas clases con una chica que se llama Jessica y me siento con sus amigas durante el almuerzo. Y hay un chico, Mike, que es muy amable. Todos parecen buena gente.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Con una notable excepción.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Debe de ser Mike Newton. Un buen chico y una buena familia. Su padre es el dueño de una tienda de artículos deportivos a las afueras del pueblo. Se gana bien la vida gracias a los excursionistas que pasan por aquí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Conoces a la familia Cullen? -pregunté vacilante.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿La familia del doctor Cullen? Claro. El doctor Cullen es un gran hombre.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Los hijos... son un poco diferentes. No parece que en el instituto caigan demasiado bien.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El aspecto enojado de Charlie me sorprendió.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡Cómo es la gente de este pueblo! -murmuró-. El doctor Cullen es un eminente cirujano que podría trabajar en cualquier hospital del mundo y ganaría diez veces más que aquí -continuó en voz más alta-. Tenemos suerte de que vivan acá, de que su mujer quiera quedarse en un pueblecito. Es muy valioso para la comunidad, y esos chicos se comportan bien y son muy educados. Albergué ciertas dudas cuando llegaron con tantos hijos adoptivos. Pensé que habría problemas, pero son muy maduros y no me han dado el más mínimo problema. Y no puedo decir lo mismo de los hijos de algunas familias que han vivido en este pueblo desde hace generaciones. Se mantienen unidos, como debe hacer una familia, se van de <em>camping </em>cada tres fines de semana... La gente tiene que hablar sólo porque son recién llegados. <hr /></strong></font></p>
</div>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" height="100%">
<tr>
<td class="msg_text_cell" colspan="2" width="100%" valign="top" style="text-align: justify">
<div>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Pag #2: Libro Abierto. Parte 3</font></strong></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Era el discurso más largo que había oído pronunciar a Charlie. Debía de molestarle mucho lo que decía la gente.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Di marcha atrás.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Me parecen bastante agradables, aunque he notado que son muy reservados. Y todos son muy guapos -añadí para hacerles un cumplido.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Tendrías que ver al doctor -dijo Charlie, y se rió-. Por fortuna, está felizmente casado. A muchas de las enfermeras del hospital les cuesta concentrarse en su tarea cuando él anda cerca.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Nos quedamos callados y terminamos de cenar. Recogió la mesa mientras me ponía a fregar los platos. Regresó al cuarto de estar para ver la tele. Cuando terminé de fregar -no había lavavajillas-, subí con desgana a hacer los deberes de Matemáticas. Sentí que lo hacía por hábito. Esa noche fue silenciosa, por fin. Agotada, me dormí enseguida.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El resto de la semana transcurrió sin incidentes. Me acostumbré a la rutina de las clases. Aunque no recordaba todos los nombres, el viernes era capaz de reconocer los rostros de la práctica totalidad de los estudiantes del instituto. En clase de gimnasia los miembros de mi equipo aprendieron a no pasarme el balón y a interponerse delante de mí si el equipo contrario intentaba aprovecharse de mis carencias. Los dejé con sumo gusto.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Joseph Cullen no volvió a la escuela.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Todos los días vigilaba la puerta con ansiedad hasta que los Cullen entraban en la cafetería sin él. Entonces podía relajarme y participar en la conversación que, por lo general, versaba sobre una excursión a La Push Ocean Park para dentro de dos semanas, un viaje que organizaba Mike. Me invitaron y accedí a ir, más por ser cortés que por placer. Las playas deben ser calientes y secas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Cuando llegó el viernes, yo ya entraba con total tranquilidad en clase de Biología sin preocuparme de si Joseph estaría allí. Hasta donde sabía, había abandonado la escuela. Intentaba no pensar en ello, pero no conseguía reprimir del todo la preocupación de que fuera la culpable de su ausencia, por muy ridículo que pudiera parecer.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mi primer fin de semana en Forks pasó sin acontecimientos dignos de mención. Charlie no estaba acostumbrado a quedarse en una casa habitualmente vacía, y lo pasaba en el trabajo. Limpié la casa, avancé en mis deberes y escribí a mi madre varios correos electrónicos de fingida jovialidad. El sábado fui a la biblioteca, pero tenía pocos libros, por lo que no me molesté en hacerme la tarjeta de socio. Pronto tendría que visitar Olympia o Seattle y buscar una buena librería. Me puse a calcular con despreocupación cuánta gasolina consumiría el monovolumen y el resultado me produjo escalofríos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Durante todo el fin de semana cayó una lluvia fina, silenciosa, por lo que pude dormir bien.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mucha gente me saludó en el aparcamiento el lunes por la mañana, no recordaba los nombres de todos, pero agité la mano y sonreí a todo el mundo. En clase de Literatura, fiel a su costumbre, Mike se sentó a mi lado. El profesor nos puso un examen sorpresa sobre <em>Cumbres borrascosas. </em>Era fácil, sin complicaciones.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>En general, a aquellas alturas me sentía mucho más cómoda de lo que había creído. Más satisfecha de lo que hubiera esperado jamás.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Al salir de la clase, el aire estaba lleno de remolinos blancos. Oí a los compañeros dar gritos de júbilo. El viento me cortó la nariz y las mejillas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡Vaya! -Exclamó Mike-. Nieva.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Estudié las pelusas de algodón que se amontaban al lado de la acera y, arremolinándose erráticamente, pasaban junto a mi cara.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡Uf!</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Nieve. Mi gozo en un pozo. Mike se sorprendió.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿No te gusta la nieve?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No. Significa que hace demasiado frío incluso para que llueva -obviamente-. Además, pensaba que caía en forma de copos, ya sabes, que cada uno era único y todo eso. Éstos se parecen a los extremos de los bastoncillos de algodón.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Es que nunca has visto nevar? -me preguntó con incredulidad.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡Sí, por supuesto! -Hice una pausa y añadí-: En la tele.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mike se rió. Entonces una gran bola húmeda y blanda impactó en su nuca. Nos volvimos para ver de dónde provenía. Sospeché de Eric, que andaba en dirección contraria, en la dirección equivocada para ir a la siguiente clase. Era evidente que Mike pensó lo mismo, ya que se acuclilló y empezó a amontonar aquella papilla blancuzca.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Te veo en el almuerzo, ¿vale? -continué andando sin dejar de hablar-. Me refugio dentro cuando la gente se empieza a lanzar bolas de nieve.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mike asintió con la cabeza sin apartar los ojos de la figura de Eric, que emprendía la retirada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Se pasaron toda la mañana charlando alegremente sobre la nieve. Al parecer era la primera nevada del nuevo año. Mantuve el pico cerrado. Sí, era más seca que la lluvia... hasta que se descongelaba en los calcetines.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Jessica y yo nos dirigimos a la cafetería con mucho cuidado después de la clase de español. Las bolas de nieve volaban por doquier. Por si acaso, llevaba la carpeta en las manos, lista para emplearla como escudo si era menester. Jessica se rió de mí, pero había algo en la expresión de mi rostro que le desaconsejó lanzarme una bola de nieve.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mike nos alcanzó cuando entramos en la sala; se reía mientras la nieve que tenía en las puntas del su pelo se fundía. Él y Jessica conversaban animadamente sobre la pelea de bolas de nieve; hicimos cola para comprar la comida. Por puro hábito, eché una ojeada hacia la mesa del rincón. Entonces, me quedé petrificada. La ocupaban cinco personas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Jessica me tomó por el brazo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡Eh! ¿-____-? ¿Qué quieres?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Bajé la vista, me ardían las orejas. Me recordé a mí misma que no había motivo alguno para sentirme cohibida. No había hecho nada malo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Qué le pasa a -____-? -le preguntó Mike a Jessica.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Nada -contesté-. Hoy sólo quiero un refresco.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me puse al final de la cola.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Es que no tienes hambre? -preguntó Jessica.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-La verdad es que estoy un poco mareada -dije, con la vista aún clavada en el suelo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Aguardé a que tomaran la comida y los seguí a una mesa sin apartar los ojos de mis pies.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Bebí el refresco a pequeños sorbos. Tenía un nudo en el estómago. Mike me preguntó dos veces, con una preocupación innecesaria, cómo me encontraba. Le respondí que no era nada, pero especulé con la posibilidad de fingir un poco y escaparme a la enfermería durante la próxima clase.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Ridículo. No tenía por qué huir.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Decidí permitirme una única miradita a la mesa de la familia Cullen. Si me observaba con furia, pasaría de la clase de Biología, ya que era una cobarde.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mantuve el rostro inclinado hacia el suelo y miré de reojo a través de las pestañas. Alcé levemente la cabeza.</strong></font></p>
<p> <font face="Verdana" color="#999999"><strong>Se reían. Joseph, Kevin y Nicholas tenían el pelo totalmente empapado por la nieve. Demitria y Miley retrocedieron cuando Nicholas se sacudió el pelo chorreante para salpicarlas. Disfrutaban del día nevado como los demás, aunque ellos parecían salidos de la escena de una película, y los demás no. </strong></font><font face="Verdana" color="#999999"><strong><hr /><br />
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" height="100%">
<tr>
<td class="msg_text_cell" colspan="2" width="100%" valign="top" style="text-align: justify">
<div>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Pag # 2: Libro Abierto. Parte 4</font></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Pero, aparte de la alegría y los juegos, algo era diferente, y no lograba identificar qué. Estudié a Joseph con cuidado. Decidí que su tez estaba menos pálida, tal vez un poco colorada por la pelea con bolas de nieve, y que las ojeras eran menos acusadas, pero había algo más. Lo examinaba, intentando aislar ese cambio, sin apartar la vista de él.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-_____-, ¿a quién miras? -interrumpió Jessica, siguiendo la trayectoria de mi mirada.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">En ese preciso momento, los ojos de Joseph centellearon al encontrarse con los míos.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Ladeé la cabeza para que el pelo me ocultara el rostro, aunque estuve segura de que, cuando nuestras miradas se cruzaron, sus ojos no parecían tan duros ni hostiles como la última vez que le vi. Simplemente tenían un punto de curiosidad y, de nuevo, cierta insatisfacción.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Joseph Cullen te está mirando -me murmuró Jessica al oído, y se rió.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No parece enojado, ¿verdad? -tuve que preguntar.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No -dijo, confusa por la pregunta-. ¿Debería estarlo?</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Creo que no soy de su agrado -le confesé. Aún me sentía mareada, por lo que apoyé la cabeza sobre el brazo.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-A los Cullen no les gusta nadie... Bueno, tampoco se fijan en nadie lo bastante para les guste, pero te sigue mirando.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No le mires -susurré.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Jessica se rió con disimulo, pero desvió la vista. Alcé la cabeza lo suficiente para cerciorarme de que lo había hecho. Estaba dispuesta a emplear la fuerza si era necesario.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Mike nos interrumpió en ese momento; estaba planificando una épica batalla de nieve en el aparcamiento y nos preguntó si deseábamos participar. Jessica asintió con entusiasmo. La forma en que miraba a Mike dejaba pocas dudas, asentiría a cualquier cosa que él sugiriera. Me callé. Iba a tener que esconderme en el gimnasio hasta que el aparcamiento estuviera vacío.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Me cuidé de no apartar la vista de mi propia mesa durante lo que restaba de la hora del almuerzo. Decidí respetar el pacto que había alcanzado conmigo misma. Asistiría a clase de Biología, ya que no parecía enfadado. Tanto me aterraba volver a sentarme a su lado que tuve unos leves retortijones de estómago.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">No me apetecía nada que Mike me acompañara a clase como de costumbre, ya que parecía ser el blanco predilecto de los francotiradores de bolas de nieve, pero, al llegar a la puerta, todos, salvo yo, gimieron al unísono. Estaba lloviendo, y el aguacero arrastraba cualquier rastro de nieve, dejando jirones de hielo en los bordes de las aceras. Me cubrí la cabeza con la capucha y escondí mi júbilo. Podría ir directamente a casa después de la clase de gimnasia.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Mike no cesó de quejarse mientras íbamos hacia el edificio cuatro.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Ya en clase, comprobé aliviada que mi mesa seguía vacía. El profesor Banner estaba repartiendo un microscopio y una cajita de diapositivas por mesa. Aún quedaban unos minutos antes de que empezara la clase y el aula era un hervidero de conversaciones. Dibujé unos garabatos de forma distraída en la tapa de mi cuaderno y mantuve los ojos lejos de la puerta. Oí con claridad cómo se movía la silla contigua, pero continué mirando mi dibujo.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Hola -dijo una voz tranquila y musical.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Levanté la vista, sorprendida de que me hablara. Se sentaba lo más lejos de mi lado que le permitía la mesa, pero con la silla vuelta hacia mí. Llevaba el pelo húmedo y despeinado, pero, aun así, parecía que acababa de rodar un anuncio para una marca de champú. El deslumbrante rostro era amable y franco. Una leve sonrisa curvaba sus labios perfectos, pero los ojos aún mostraban recelo.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Me llamo Joe Cullen -continuó-. No tuve la oportunidad de presentarme la semana pasada. Tú debes de ser -___- Swan.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Estaba confusa y la cabeza me daba vueltas. ¿Me lo había imaginado todo? Ahora se comportaba con gran amabilidad. Tenía que hablar, esperaba mi respuesta, pero no se me ocurría nada convencional que contestar.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">- ¿Cómo sabes mi nombre? -tartamudeé.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Se rió de forma suave y encantadora.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Creo que todo el mundo sabe tu nombre. El pueblo entero te esperaba.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Hice una mueca. Sabía que debía de ser algo así, pero insistí como una tonta.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No, no, me refería a que me llamaste -____-.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Pareció confuso.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">- ¿Prefieres ______?</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No, me gusta -____- -dije-, pero creo que Charlie, quiero decir, mi padre, debe de llamarme ______ a mis espaldas, porque todos me llaman ______ -intenté explicar, y me sentí como una completa beep.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Oh.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">No añadió nada. Violenta, desvié la mirada.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Gracias a Dios, el señor Banner empezó la clase en ese momento. Intenté prestar atención cuando explicó que íbamos a realizar una práctica. Las diapositivas estaban desordenadas. Teníamos que trabajar en parejas para identificar las fases de la mitosis de las células de la punta de la raíz de una cebolla en cada diapositiva y clasificarlas correctamente. No podíamos consultar los libros. En veinte minutos, el profesor iba a visitar cada mesa para verificar quiénes habían aprobado.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Empezad -ordenó.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">- ¿Las damas primero, compañera? -preguntó Joe.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Alcé la vista y le vi esbozar una sonrisa burlona tan arrebatadora que sólo pude contemplarle como una tonta.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Puedo empezar yo si lo deseas.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">La sonrisa de Joe se desvaneció. Sin duda, se estaba preguntando si yo era mentalmente capaz.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No -dije, sonrojada--, yo lo hago.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Me lucí un poquito. Ya había hecho esta práctica y sabía qué tenía que buscar. Debería resultarme sencillo. Coloqué la primera diapositiva bajo el microscopio y ajusté rápidamente el campo de visión del objetivo a 40X. Examiné la capa durante unos segundos. <hr /></font></strong></p>
</div>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag #2: Libro Abierto. Parte 5</strong></font></p>
<p><strong></strong></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Profase -afirmé con aplomo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Te importa si lo miro? -me preguntó cuando empezaba a quitar la diapositiva. Me tomó la mano para detenerme mientras formulaba la pregunta.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Tenía los dedos fríos como témpanos, como si los hubiera metido en un ventisquero antes de la clase, pero no retiré la mano con brusquedad por ese motivo. Cuando me tocó, la mano me ardió igual que si entre nosotros pasara una corriente eléctrica.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Lo siento -musitó y retiró la mano de inmediato, pero alcanzó el microscopio. Lo miré atolondrada mientras examinaba la diapositiva en menos tiempo aún del que yo había necesitado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Profase -asintió, y lo escribió con esmero en el primer espacio de nuestra hoja de trabajo. Sustituyó con velocidad la primera diapositiva por la segunda y le echó un vistazo por encima.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Anafase -murmuró, y lo anotó mientras hablaba.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Procuré que mi voz sonara indiferente.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Puedo?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Esbozó una sonrisa burlona y empujó el microscopio hacia mí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Miré por la lente con avidez, pero me llevé un chasco. ¡Maldición! Había acertado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Me pasas la diapositiva número tres? -extendí la mano sin mirarle.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me la entregó, esta vez con cuidado para no rozarme la piel. Le dirigí la mirada más fugaz posible al decir:</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Interfase.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Le pasé el microscopio antes de que me lo pudiera pedir. Echó un vistazo y luego lo apuntó. Lo hubiera escrito mientras él miraba por el microscopio, pero me acobardó su caligrafía clara y elegante. No quise estropear la hoja con mis torpes garabatos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Acabamos antes que todos los demás. Vi cómo Mike y su compañera comparaban dos diapositivas una y otra vez y cómo otra pareja abría un libro debajo de la mesa.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pero eso me dejaba sin otra cosa que hacer, excepto intentar no mirar a Joe... sin éxito. Lo hice de reojo. De nuevo me estaba observando con ese punto de frustración en la mirada. De repente identifiqué cuál era la sutil diferencia de su rostro.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Acabas de ponerte lentillas? -le solté sin pensarlo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mi inesperada pregunta lo dejó perplejo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Vaya -musité-. Te veo los ojos distintos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Se encogió de hombros y desvió la mirada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>De hecho, estaba segura de que habían cambiado. Recordaba vividamente el intenso color negro de sus ojos la última vez que me miró colérico. Un negro que destacaba sobre la tez pálida y el pelo cobrizo. Hoy tenían un color totalmente distinto, eran de ocre extraño, más oscuro que un caramelo, pero con un matiz dorado. No entendía cómo podían haber cambiado tanto a no ser que, por algún motivo, me mintiera respecto a las lentillas. O tal vez Forks me estaba volviendo loca en el sentido literal de la palabra.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Observé que volvía a apretar los puños al bajar la vista. En aquel momento el profesor Banner llegó a nuestra mesa para ver por qué no estábamos trabajando y echó un vistazo a nuestra hoja, ya rellena. Entonces miró con más detenimiento las respuestas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-En fin, Joe, ¿no crees que deberías dejar que _____ también mirase por el microscopio?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- -___- -le corrigió él automáticamente-. En realidad, ella identificó tres de las cinco diapositivas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El señor Banner me miró ahora con una expresión escéptica.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Has hecho antes esta práctica de laboratorio? -preguntó.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Sonreí con timidez.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Con la raíz de una cebolla, no.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Con una blástula de pescado blanco?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Sí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El señor Banner asintió con la cabeza.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Estabas en un curso avanzado en Phoenix?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Sí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Bueno -dijo después de una pausa-. Supongo que es bueno que ambos seáis compañeros de laboratorio.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Murmuró algo más mientras se alejaba. Una vez que se fue, comencé a garabatear de nuevo en mi cuaderno.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Es una lástima, lo de la nieve, ¿no? -preguntó Joe.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me pareció que se esforzaba por conversar un poco conmigo. La paranoia volvió a apoderarse de mí. Era como si hubiera escuchado mi conversación con Jessica durante el almuerzo e intentara demostrar que me equivocaba.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-En realidad, no -le contesté con sinceridad en lugar de fingir que era tan normal como el resto. Seguía intentando desembarazarme de aquella estúpida sensación de sospecha, y no lograba concentrarme.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-A ti no te gusta el frío.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>No era una pregunta.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Tampoco la humedad -le respondí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Para ti, debe de ser difícil vivir en Forks -concluyó.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Ni te lo imaginas -murmuré con desaliento.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Por algún motivo que no pude alcanzar, parecía fascinado con lo que acababa de decir. Su rostro me turbaba de tal modo que intenté no mirarle más de lo que exigía la buena educación. <hr /></strong></font></p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" height="100%">
<tr>
<td class="msg_text_cell" colspan="2" width="100%" valign="top" style="text-align: justify">
<div>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Pag #2: Libro Abierto. Parte 6</font></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-En tal caso, ¿por qué viniste aquí?</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Nadie me había preguntado eso, no de forma tan directa e imperiosa como él.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Es... complicado.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Creo que voy a poder seguirte -me instó.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Hice una larga pausa y entonces cometí el error de mirar esos relucientes ojos oscuros que me confundían y le respondí sin pensar.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Mi madre se ha casado.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No me parece tan complicado -discrepó, pero de repente se mostraba simpático-. ¿Cuándo ha sucedido eso?</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-El pasado mes de septiembre -mi voz transmitía tristeza, hasta yo me daba cuenta.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Pero él no te gusta -conjeturó Joe, todavía con tono atento.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No, Phil es un buen tipo. Demasiado joven, quizá, pero amable.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">- ¿Por qué no te quedaste con ellos?</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">No entendía su interés, pero me seguía mirando con ojos penetrantes, como si la insulsa historia de mi vida fuera de capital importancia.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Phil viaja mucho. Es jugador de béisbol profesional -casi sonreí.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">- ¿Debería sonarme su nombre? -preguntó, y me devolvió la sonrisa.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Probablemente no. No juega <em>bien. </em>Sólo compite en la liga menor. Pasa mucho tiempo fuera.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Y tu madre te envió aquí para poder viajar con él -fue de nuevo una afirmación, no una pregunta. Alcé ligeramente la barbilla.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No, no me envió aquí. Fue cosa mía.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Frunció el ceño.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No lo entiendo -confesó, <em>y </em>pareció frustrado.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Suspiré. ¿Por qué le explicaba todo aquello? Continuaba contemplándome con una manifiesta curiosidad.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Al principio, mamá se quedaba conmigo, pero le echaba mucho de menos. La separación la hacía desdichada, por lo que decidí que había llegado el momento de venir a vivir con Charlie -concluí con voz apagada.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Pero ahora tú eres desgraciada -señaló.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">- ¿Y? -repliqué con voz desafiante.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No parece demasiado justo.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Se encogió de hombros, aunque su mirada todavía era intensa. Me reí sin alegría.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">- ¿Es que no te lo ha dicho nadie? La vida no es justa.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Creo haberlo oído antes -admitió secamente.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Bueno, eso es todo -insistí, preguntándome por qué todavía me miraba con tanto interés.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Me evaluó con la mirada.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Das el pego -dijo arrastrando las palabras-, pero apostaría a que sufres más de lo que aparentas.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Le hice una mueca, resistí el impulso de sacarle la lengua como una niña de cinco años, y desvié la vista.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">- ¿Me equivoco?</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Traté de ignorarlo.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Creo que no -murmuró con suficiencia.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">- ¿Y a ti qué te importa? -pregunté irritada. Desvié la mirada y contemplé al profesor deteniéndose en otras mesas.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Muy buena pregunta -musitó en voz tan baja que me pregunté si hablaba consigo mismo; pero, después de unos segundos de silencio, comprendí que era la única respuesta que iba a obtener.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Suspiré, mirando enfurruñada la pizarra.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">- ¿Te molesto? -preguntó. Parecía divertido.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Le miré sin pensar y otra vez le dije la verdad.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No exactamente. Estoy más molesta conmigo. Es fácil ver lo que pienso. Mi madre me dice que soy un libro abierto.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Fruncí el ceño.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Nada de eso, me cuesta leerte el pensamiento.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">A pesar de todo lo que yo había dicho y él había intuido, parecía sincero.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Ah, será que eres un buen lector de mentes -contesté.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Por lo general, sí -exhibió unos dientes perfectos y blancos al sonreír.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">El señor Banner llamó al orden a la clase en ese momento, le miré y escuché con alivio. No me podía creer que acabara de contarle mi deprimente vida a aquel chico guapo y estrafalario que tal vez me despreciara. Durante nuestra conversación había parecido absorto, pero ahora, al mirarlo de soslayo, le vi inclinarse de nuevo para poner la máxima distancia entre nosotros y agarrar el borde de la mesa, con las manos tensas.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Traté de fingir atención mientras el señor Banner mostraba con transparencias del retroproyector lo que yo había visto sin dificultad en el microscopio, pero era incapaz de controlar mis pensamientos.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Cuando al fin el timbre sonó, Joe se apresuró a salir del aula con la misma rapidez y elegancia del pasado lunes. Y, como el lunes pasado, le miré fijamente.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Mike acudió brincando a mi lado y me recogió los libros. Le imaginé meneando el rabo.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">- ¡Qué rollo! -gimió-. Todas las diapositivas eran exactamente iguales. ¡Qué suerte tener a Cullen como compañero!</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-No tuve ninguna dificultad -dije, picada por su suposición, pero me arrepentí inmediatamente y antes de que se molestara añadí-: Es que ya he hecho esta práctica.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Hoy Cullen estuvo bastante amable -comentó mientras nos poníamos los impermeables. No parecía demasiado complacido.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Intenté mostrar indiferencia y dije:</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">-Me pregunto qué mosca le picaría el lunes.</font></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">No presté ninguna atención a la cháchara de Mike mientras nos encaminábamos hacia el gimnasio y tampoco estuve atenta en clase de Educación física. Mike formaba parte de mi equipo ese día y muy caballerosamente cubrió tanto mi posición como la suya, por lo que pude pasar el tiempo pensando en las musarañas salvo cuando me tocaba sacar a mí. Mis compañeros de equipo se agachaban rápidamente cada vez que me tocaba servir. <hr /></font></strong></p>
</div>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Capitulo 2: Libro Abierto. Parte 7</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>La lluvia se había convertido en niebla cuando anduve hacia el aparcamiento, pero me sentí mejor al entrar en la seca cabina del monovolumen. Encendí la calefacción sin que, por una vez, me importase el ruido del motor, que tanto me atontaba. Abrí la cremallera del impermeable, bajé la capucha y ahuequé mi pelo mojado para que se secara mientras volvía a casa.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Miré alrededor antes de dar marcha atrás. Fue entonces cuando me percaté de una figura blanca e inmóvil, la de Joe Cullen, que se apoyaba en la puerta delantera del Volvo a unos tres coches de distancia y me miraba fijamente. Aparté la vista y metí la marcha atrás tan deprisa que estuve a punto de chocar contra un Toyota Corola oxidado. Fue una suerte para el Toyota que pisara el freno con fuerza. Era la clase de coche que mi monovolumen podía reducir a chatarra. Respiré hondo, aún con la vista al otro lado de mi coche, y volví a meter la marcha con más cuidado y éxito. Seguía con la mirada hacia delante cuando pasé junto al Volvo, pero juraría que lo vi reírse cuando le miré de soslayo. <hr /></strong></font></p>
<p><strong></strong></p>
<p align="center"><strong><font face="Verdana" size="5" color="#999999">Fin Pag #2</font></strong></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td class="msg_date_cell" valign="bottom"> </td>
</tr>
</table>
</td>
</tr>
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<td class="msg_rating_cell" colspan="2" valign="bottom"> </p>
</td>
</tr>
</table>
<p> </strong></font></div>
</td>
</tr>
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</tr>
<tr>
<td class="msg_date_cell" valign="bottom"> </td>
</tr>
</table>
<p> </strong></font>
</p>
<p><a href="http://josefina13.nireblog.com/post/2009/07/28/%e2%97%8f-cr%d1%94puscuo%e2%97%8flibro-abierto-parts-17#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Tue, 28 Jul 2009 16:38:36 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>● Crєpuscu|o●[Primer Encuentro Parts 1/8]</title>
	<link>http://josefina13.nireblog.com/post/2009/07/27/%e2%97%8f-cr%d1%94puscuo%e2%97%8fprimer-encuentro-parts-18</link>
	<guid>http://josefina13.nireblog.com/post/2009/07/27/%e2%97%8f-cr%d1%94puscuo%e2%97%8fprimer-encuentro-parts-18</guid>
		<description><![CDATA[<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag #1: Primer encuentro~Parte 1</strong></font></p>
<p><strong></strong></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mi madre me llevó al aeropuerto con las ventanillas del coche bajadas. En Phoenix, la temperatura era de veinticuatro grados y el cielo de un azul perfecto y despejado. Me había puesto mi blusa favorita, sin mangas y con cierres a presión blancos; la llevaba como gesto de despedida. Mi equipaje de mano era un anorak.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>En la península de Olympic, al noroeste del Estado de Washington, existe un pueblecito llamado Forks cuyo cielo casi siempre permanece encapotado. En esta insignificante localidad llueve más que en cualquier otro sitio de los Estados Unidos. Mi madre se escapó conmigo de aquel lugar y de sus tenebrosas y sempiternas sombras cuando yo apenas tenía unos meses. Me había visto obligada a pasar allí un mes cada verano hasta que por fin me impuse al cumplir los catorce años; así que, en vez de eso, los tres últimos años, Charlie, mi padre, había pasado sus dos semanas de vacaciones conmigo en California.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Y ahora me exiliaba a Forks, un acto que me aterraba, ya que detestaba el lugar.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Adoraba Phoenix. Me encantaba el sol, el calor abrasador, y la vitalidad de una ciudad que se extendía en todas las direcciones.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-_____(tu nombre acortado)-me dijo mamá por enésima vez antes de subir al avión-, no tienes por qué hacerlo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mi madre y yo nos parecemos mucho, salvo por el pelo corto y las arrugas de la risa. Tuve un ataque de pánico cuando contemplé sus ojos grandes e ingenuos. ¿Cómo podía permitir que se las arreglara sola, ella que era tan cariñosa, caprichosa y atolondrada? Ahora tenía a Phil, por supuesto, por lo que probablemente se pagarían las facturas, habría comida en el frigorífico y gasolina en el depósito del coche, y podría apelar a él cuando se encontrara perdida, pero aun así...</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Es que <em>quiero </em>ir -le mentí. Siempre se me ha dado muy mal eso de mentir, pero había dicho esa mentira con tanta frecuencia en los últimos meses que ahora casi sonaba convincente.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Saluda a Charlie de mi parte -dijo con resignación.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Sí, lo haré.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Te veré pronto -insistió-. Puedes regresar a casa cuando quieras. Volveré tan pronto como me necesites.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pero en sus ojos vi el sacrificio que le suponía esa promesa.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No te preocupes por mí -le pedí-. Todo irá estupendamente. Te quiero, mamá.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me abrazó con fuerza durante un minuto; luego, subí al avión y ella se marchó.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Para llegar a Forks tenía por delante un vuelo de cuatro horas de Phoenix a Seattle, y desde allí a Port Angeles una hora más en avioneta y otra más en coche. No me desagrada volar, pero me preocupaba un poco pasar una hora en el coche con Charlie.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Lo cierto es que Charlie había llevado bastante bien todo aquello. Parecía realmente complacido de que por primera vez fuera a vivir con él de forma más o menos permanente. Ya me había matriculado en el instituto y me iba a ayudar a comprar un coche.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pero estaba convencida de que iba a sentirme incómoda en su compañía. Ninguno de los dos éramos muy habladores que se diga, y, de todos modos, tampoco tenía nada que contarle. Sabía que mi decisión lo hacía sentirse un poco confuso, ya que, al igual que mi madre, yo nunca había ocultado mi aversión hacia Forks.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Estaba lloviendo cuando el avión aterrizó en Port Angeles. No lo consideré un presagio, simplemente era inevitable. Ya me había despedido del sol.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Charlie me esperaba en el coche patrulla, lo cual no me extrañó. Para las buenas gentes de Forks, Charlie es el jefe de policía Swan. La principal razón de querer comprarme un coche, a pesar de lo escaso de mis ahorros, era que me negaba en redondo a que me llevara por todo el pueblo en un coche con luces rojas y azules en el techo. No hay nada que ralentice más la velocidad del tráfico que un poli.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Charlie me abrazó torpemente con un solo brazo cuando bajaba a trompicones la escalerilla del avión.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Me alegro de verte,  _____(tu nombre acortado)-dijo con una sonrisa al mismo tiempo que me sostenía firmemente-. Apenas has cambiado. ¿Cómo está Renée?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Mamá está bien. Yo también me alegro de verte, papá -no le podía llamar Charlie a la cara.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Traía pocas maletas. La mayoría de mi ropa de Arizona era demasiado ligera para llevarla en Washington. Mi madre y yo habíamos hecho un fondo común con nuestros recursos para complementar mi vestuario de invierno, pero, a pesar de todo, era escaso. Todas cupieron fácilmente en el maletero del coche patrulla.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-He localizado un coche perfecto para ti, y muy barato -anunció una vez que nos abrochamos los cinturones de seguridad. ¿Qué tipo de coche?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Desconfié de la manera en que había dicho «un coche perfecto <em>para ti» </em>en lugar de simplemente «un coche perfecto».</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Bueno, es un monovolumen, un Chevy para ser exactos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Dónde lo encontraste?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Te acuerdas de Billy Black, el que vivía en La Push?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>La Push es una pequeña reserva india situada en la costa.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Solía venir de pesca con nosotros durante el verano -me explicó.</strong></font></p>
<p> <font face="Verdana" color="#999999"><strong>Por eso no me acordaba de él. Se me da bien olvidar las cosas dolorosas e innecesarias.</strong></font><font face="Verdana" color="#999999"><strong> <hr />
<div>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag #1: Primer Encuentro~Parte 2</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Ahora está en una silla de ruedas -continuó Charlie cuando no respondí-, por lo que no puede conducir y me propuso venderme su camión por una ganga.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿De qué año es?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Por la forma en que le cambió la cara, supe que era la pregunta que no deseaba oír.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Bueno, Billy ha realizado muchos arreglos en el motor. En realidad, tampoco tiene tantos años.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Esperaba que no me tuviera en tan poca estima como para creer que iba a dejar pasar el tema así como así.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Cuándo lo compró?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-En 1984... Creo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Y era nuevo entonces?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-En realidad, no. Creo que era nuevo a principios de los sesenta, o a lo mejor a finales de los cincuenta -confesó con timidez.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡Papá, por favor! ¡No sé nada de coches! No podría arreglarlo si se estropeara y no me puedo permitir pagar un taller.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Nada de eso, -_____(tu nombre acortado)-, el trasto funciona a las mil maravillas. Hoy en día no los fabrican tan buenos.</strong></font></p>
<p><font color="#999999"><strong><font face="Verdana"><em>El trasto, </em>repetí en mi fuero interno. Al menos tenía posibilidades como apodo.</font></strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Y qué entiendes por barato?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Después de todo, ése era el punto en el que yo no iba a ceder.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Bueno, cariño, ya te lo he comprado como regalo de bienvenida.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Charlie me miró de reojo con rostro expectante.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Vaya. Gratis.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No tenías que hacerlo, papá. Iba a comprarme un coche.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No me importa. Quiero que te encuentres a gusto aquí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Charlie mantenía la vista fija en la carretera mientras hablaba. Se sentía incómodo al expresar sus emociones en voz alta. Yo lo había heredado de él, de ahí que también mirara hacia la carretera cuando le respondí:</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Es estupendo, papá. Gracias. Te lo agradezco de veras.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Resultaba innecesario añadir que era imposible estar a gusto en Forks, pero él no tenía por qué sufrir conmigo. Y a caballo regalado no le mires el diente, ni el motor.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Bueno, de nada. Eres bienvenida -masculló, avergonzado por mis palabras de agradecimiento.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Intercambiamos unos pocos comentarios más sobre el tiempo, que era húmedo, y básicamente ésa fue toda la conversación. Miramos a través de las ventanillas en silencio.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El paisaje era hermoso, por supuesto, no podía negarlo. Todo era de color verde: los árboles, los troncos cubiertos de musgo, el dosel de ramas que colgaba de los mismos, el suelo cubierto de helechos. Incluso el aire que se filtraba entre las hojas tenía un matiz de verdor.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Era demasiado verde, un planeta alienígena.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Finalmente llegamos al hogar de Charlie. Vivía en una casa pequeña de dos dormitorios que compró con mi madre durante los primeros días de su matrimonio. Ésos fueron los únicos días de su matrimonio, los primeros. Allí, aparcado en la calle delante de una casa que nunca cambiaba, estaba mi nuevo monovolumen, bueno, nuevo para mí. El vehículo era de un rojo desvaído, con guardabarros grandes y redondos y una cabina de aspecto bulboso. Para mi enorme sorpresa, me encantó. No sabía si funcionaría, pero podía imaginarme al volante. Además, era uno de esos modelos de hierro sólido que jamás sufren daños, la clase de coches que ves en un accidente de tráfico con la pintura intacta y rodeado de los trozos del coche extranjero que acaba de destrozar.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡Caramba, papá! ¡Me encanta! ¡Gracias!</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Ahora, el día de mañana parecía bastante menos terrorífico. No me vería en la tesitura de elegir entre andar tres kilómetros bajo la lluvia hasta el instituto o dejar que el jefe de policía me llevara en el coche patrulla.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Me alegra que te guste -dijo Charlie con voz áspera, nuevamente avergonzado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Subir todas mis cosas hasta el primer piso requirió un solo viaje escaleras arriba. Tenía el dormitorio de la cara oeste, el que daba al patio delantero. Conocía bien la habitación; había sido la mía desde que nací. El suelo de madera, las paredes pintadas de azul claro, el techo a dos aguas, las cortinas de encaje ya amarillentas flanqueando las ventanas... Todo aquello formaba parte de mi infancia. Los únicos cambios que había introducido Charlie se limitaron a sustituir la cuna por una cama y añadir un escritorio cuando crecí. Encima de éste había ahora un ordenador de segunda mano con el cable del módem grapado al suelo hasta la toma de teléfono más próxima. Mi madre lo había estipulado de ese modo para que estuviéramos en contacto con facilidad. La mecedora que tenía desde niña aún seguía en el rincón.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Sólo había un pequeño cuarto de baño en lo alto de las escaleras que debería compartir con Charlie. Intenté no darle muchas vueltas al asunto.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Una de las cosas buenas que tiene Charlie es que no se queda revoloteando a tu alrededor. Me dejó sola para que deshiciera mis maletas y me instalara, una hazaña que hubiera sido del todo imposible para mi madre. Resultaba estupendo estar sola, no tener que sonreír ni poner buena cara; fue un respiro que me permitió contemplar a través del cristal la cortina de lluvia con desaliento y derramar algunas lágrimas. No estaba de humor para una gran llantina. Eso podía esperar hasta que me acostara y me pusiera a reflexionar sobre lo que me aguardaba al día siguiente.</strong></font></p>
<p> <font face="Verdana" color="#999999"><strong>El aterrador cómputo de estudiantes del instituto de Forks era de tan sólo trescientos cincuenta y siete, ahora trescientos cincuenta y ocho. Solamente en mi clase de tercer año en Phoenix había más de setecientos alumnos. Todos los jóvenes de por aquí se habían criado juntos y sus abuelos habían aprendido a andar juntos. Yo sería la chica nueva de la gran ciudad, una curiosidad, un bicho raro.</strong></font><font face="Verdana" color="#999999"><strong> <hr />
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag#1: Primer Encuentro. Parte 3</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Tal vez podría utilizar eso a mi favor si tuviera el aspecto que se espera de una chica de Phoenix, pero físicamente no encajaba en modo alguno. Debería ser alta, rubia, de tez bronceada, una jugadora de voleibol o quizá una animadora, todas esas cosas propias de quienes viven en el Valle del Sol.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Por el contrario, mi piel era blanca como el marfil a pesar de las muchas horas de sol de Arizona, sin tener siquiera la excusa de unos ojos azules o un pelo rojo. Siempre he sido delgada, pero más bien flojucha y, desde luego, no una atleta. Me faltaba la coordinación suficiente para practicar deportes sin hacer el ridículo o dañar a alguien, a mí misma o a cualquiera que estuviera demasiado cerca.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Después de colocar mi ropa en el viejo tocador de madera de pino, me llevé el neceser al cuarto de baño para asearme tras un día de viaje. Contemplé mi rostro en el espejo mientras me cepillaba el pelo enredado y húmedo. Tal vez se debiera a la luz, pero ya tenía un aspecto más cetrino y menos saludable. Puede que tenga una piel bonita, pero es muy clara, casi traslúcida, por lo que su apariencia depende del color del lugar y en Forks no había color alguno.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mientras me enfrentaba a mi pálida imagen en el espejo, tuve que admitir que me engañaba a mí misma. Jamás encajaría, y no sólo por mis carencias físicas. Si no me había hecho un huequecito en una escuela de tres mil alumnos, ¿qué posibilidades iba a tener aquí?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>No sintonizaba bien con la gente de mi edad. Bueno, lo cierto es que no sintonizaba bien con la gente. Punto. Ni siquiera mi madre, la persona con quien mantenía mayor proximidad, estaba en armonía conmigo; no íbamos por el mismo carril. A veces me preguntaba si veía las cosas igual que el resto del mundo. Tal vez la cabeza no me funcionara como es debido.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pero la causa no importaba, sólo contaba el efecto. Y mañana no sería más que el comienzo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Aquella noche no dormí bien, ni siquiera cuando dejé de llorar. El siseo constante de la lluvia y el viento sobre el techo no aminoraba jamás, hasta convertirse en un ruido de fondo. Me tapé la cabeza con la vieja y descolorida colcha y luego añadí la almohada, pero no conseguí conciliar el sueño antes de medianoche, cuando al fin la lluvia se convirtió en un fino sirimiri.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>A la mañana siguiente, lo único que veía a través de la ventana era una densa niebla y sentí que la claustrofobia se apoderaba de mí. Aquí nunca se podía ver el cielo, parecía una jaula.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El desayuno con Charlie se desarrolló en silencio. Me deseó suerte en la escuela y le di las gracias, aun sabiendo que sus esperanzas eran vanas. La buena suerte solía esquivarme. Charlie se marchó primero, directo a la comisaría, que era su esposa y su familia. Examiné la cocina después de que se fuera, todavía sentada en una de las tres sillas, ninguna de ellas a juego, junto a la vieja mesa cuadrada de roble. La cocina era pequeña, con paneles oscuros en las paredes, armarios amarillo chillón y un suelo de linóleo blanco. Nada había cambiado. Hacía dieciocho años, mi madre había pintado los armarios con la esperanza de introducir un poco de luz solar en la casa. Había una hilera de fotos encima del pequeño hogar del cuarto de estar, que colindaba con la cocina y era del tamaño de una caja de zapatos. La primera foto era de la boda de Charlie con mi madre en Las Vegas, y luego la que nos tomó a los tres una amable enfermera del hospital donde nací, seguida por una sucesión de mis fotografías escolares hasta el año pasado. Verlas me resultaba muy embarazoso. Tenía que convencer a Charlie de que las pusiera en otro sitio, al menos mientras yo viviera aquí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Era imposible permanecer en aquella casa y no darse cuenta de que Charlie no se había repuesto de la marcha de mi madre. Eso me hizo sentir incómoda.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>No quería llegar demasiado pronto al instituto, pero no podía permanecer en la casa más tiempo, por lo que me puse el anorak, tan grueso que recordaba a uno de esos trajes empleados en caso de peligro biológico, y me encaminé hacia la llovizna.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Aún chispeaba, pero no lo bastante para que me calara mientras buscaba la llave de la casa, que siempre estaba escondida debajo del alero que había junto a la puerta, y cerrara. El ruido de mis botas de agua nuevas resultaba enervante. Añoraba el crujido habitual de la grava al andar. No pude detenerme a admirar de nuevo el vehículo, como deseaba, y me apresuré a escapar de la húmeda neblina que se arremolinaba sobre mi cabeza y se agarraba al pelo por debajo de la capucha.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Dentro del monovolumen estaba cómoda y a cubierto. Era obvio que Charlie o Billy debían de haberlo limpiado, pero la tapicería marrón de los asientos aún olía tenuemente a tabaco, gasolina y menta. El coche arrancó a la primera, con gran alivio por mi parte, aunque en medio de un gran estruendo, y luego hizo mucho ruido mientras avanzaba al ralentí. Bueno, un monovolumen tan antiguo debía de tener algún defecto. La anticuada radio funcionaba, un añadido que no me esperaba.</strong></font></p>
<p> <font face="Verdana" color="#999999"><strong>
<div>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Fue fácil localizar el instituto pese a no haber estado antes. El edificio se hallaba, como casi todo lo demás en el pueblo, junto a la carretera. No resultaba obvio que fuera una escuela, sólo me detuve gracias al cartel que indicaba que se trataba del instituto de Forks. Se parecía a un conjunto de esas casas de intercambio en época de vacaciones construidas con ladrillos de color granate. Había tantos árboles y arbustos que a primera vista no podía verlo en su totalidad. ¿Dónde estaba el ambiente de un instituto?, me pregunté con nostalgia. ¿Dónde estaban las alambradas y los detectores de metales?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Aparqué frente al primer edificio, encima de cuya entrada había un cartelito que rezaba «Oficina principal». No vi otros coches aparcados allí, por lo que estuve segura de que estaba en zona prohibida, pero decidí que iba a pedir indicaciones en lugar de dar vueltas bajo la lluvia como una tonta. De mala gana salí de la cabina calentita del monovolumen y recorrí un sendero de piedra flanqueado por setos oscuros. Respiré hondo antes de abrir la puerta.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>En el interior había más luz y se estaba más caliente de lo que esperaba. La oficina era pequeña: una salita de espera con sillas plegables acolchadas, una basta alfombra con motas anaranjadas, noticias y premios pegados sin orden ni concierto en las paredes y un gran reloj que hacía tictac de forma ostensible. Las plantas crecían por doquier en sus macetas de plástico, por si no hubiera suficiente vegetación fuera.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Un mostrador alargado dividía la habitación en dos, con cestas metálicas llenas de papeles sobre la encimera y anuncios de colores chillones pegados en el frontal. Detrás del mostrador había tres escritorios. Una pelirroja regordeta con gafas se sentaba en uno de ellos. Llevaba una camiseta de color púrpura que, de inmediato, me hizo sentir que yo iba demasiado elegante.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>La mujer pelirroja alzó la vista.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Te puedo ayudar en algo?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Soy _______(tu nombre) Swan -le informé, y de inmediato advertí en su mirada un atisbo de reconocimiento. Me esperaban. Sin duda, había sido el centro de los cotilleos. La hija de la caprichosa ex mujer del jefe de policía al fin regresaba a casa.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Por supuesto -dijo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Rebuscó entre los documentos precariamente apilados hasta encontrar los que buscaba.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Precisamente aquí tengo el horario de tus clases y un plano de la escuela.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Trajo varias cuartillas al mostrador para enseñármelas. Repasó todas mis clases y marcó el camino más idóneo para cada una en el plano; luego, me entregó el comprobante de asistencia para que lo firmara cada profesor y se lo devolviera al finalizar las clases. Me dedicó una sonrisa y, al igual que Charlie, me dijo que esperaba que me gustara Forks. Le devolví la sonrisa más convincente posible.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Los demás estudiantes comenzaban a llegar cuando regresé al monovolumen. Los seguí, me uní a la cola de coches y conduje hasta el otro lado de la escuela. Supuso un alivio comprobar que casi todos los vehículos tenían aún más años que el mío, ninguno era ostentoso. En Phoenix, vivía en uno de los pocos barrios pobres del distrito Paradise Valley. Era habitual ver un Mercedes nuevo o un Porsche en el aparcamiento de los estudiantes. El mejor coche de los que allí había era un flamante Volvo, y destacaba. Aun así, apagué el motor en cuanto aparqué en una plaza libre para que el estruendo no atrajera la atención de los demás sobre mí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Examiné el plano en el monovolumen, intentando memorizarlo con la esperanza de no tener que andar consultándolo todo el día. Lo guardé en la mochila, me la eché al hombro y respiré hondo. <em>Puedo hacerlo, </em>me mentí sin mucha convicción. <em>Nadie me va a morder. </em>Al final, suspiré y salí del coche.</strong></font></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Por haber dejado ya un comentario les dejo mas partes del capitulo... mientras mas comenten mas partes del capitulo les pongo... Estare pasando por el tema cada 20 minutos.</font></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong><font face="Verdana" color="#999999">Un kiss para todas</font></strong></p>
</div>
<hr />
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Capitulo 1: Primer Encuentro. Parte 4</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mantuve la cara escondida bajo la capucha y anduve hasta la acera abarrotada de jóvenes. Observé con alivio que mi sencilla chaqueta negra no llamaba la atención.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Una vez pasada la cafetería, el edificio número tres resultaba fácil de localizar, ya que había un gran «3» pintado en negro sobre un fondo blanco con forma de cuadrado en la esquina del lado este. Noté que mi respiración se acercaba a hiperventilación al aproximarme a la puerta. Para paliarla, contuve el aliento y entré detrás de dos personas que llevaban impermeables de estilo unisex.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El aula era pequeña. Los alumnos que tenía delante se detenían en la entrada para colgar sus abrigos en unas perchas; había varias. Los imité. Se trataba de dos chicas, una rubia de tez clara como la porcelana y otra, también pálida, de pelo castaño claro. Al menos, mi piel no sería nada excepcional aquí.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Entregué el comprobante al profesor, un hombre alto y calvo al que la placa que descansaba sobre su escritorio lo identificaba como Sr. Masón. Se quedó mirándome embobado al ver mi nombre, pero no me dedicó ninguna palabra de aliento, y yo, por supuesto, me puse colorada como un tomate. Pero al menos me envió a un pupitre vacío al fondo de la clase sin presentarme al resto de los compañeros. A éstos les resultaba difícil mirarme al estar sentada en la última fila, pero se las arreglaron para conseguirlo. Mantuve la vista clavada en la lista de lecturas que me había entregado el profesor. Era bastante básica: Bronté, Shakespeare, Chaucer, Faulkner. Los había leído a todos, lo cual era cómodo... y aburrido. Me pregunté si mi madre me enviaría la carpeta con los antiguos trabajos de clase o si creería que la estaba engañando. Recreé nuestra discusión mientras el profesor continuaba con su perorata.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Cuando sonó el zumbido casi nasal del timbre, un chico flacucho, con acné y pelo grasiento, se ladeó desde un pupitre al otro lado del pasillo para hablar conmigo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Tú eres ______(tu nombre) Swan, ¿verdad?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Parecía demasiado amable, el típico miembro de un club de ajedrez.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-_____(tu nombre corto) -le corregí. En un radio de tres sillas, todos se volvieron para mirarme.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Dónde tienes la siguiente clase? -preguntó. Tuve que comprobarlo con el programa que tenía en la mochila.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Eh... Historia, con Jefferson, en el edificio seis.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mirase donde mirase, había ojos curiosos por doquier.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Voy al edificio cuatro, podría mostrarte el camino -demasiado amable, sin duda-. Me llamo Eric -añadió.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Sonreí con timidez.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Gracias.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Recogimos nuestros abrigos y nos adentramos en la lluvia, que caía con más fuerza. Hubiera jurado que varias personas nos seguían lo bastante cerca para escuchar a hurtadillas. Esperaba no estar volviéndome paranoica.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Bueno, es muy distinto de Phoenix, ¿eh? -preguntó.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Mucho.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Allí no llueve a menudo, ¿verdad?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Tres o cuatro veces al año.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Vaya, no me lo puedo ni imaginar.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Hace mucho sol -le expliqué.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No se te ve muy bronceada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Es la sangre albina de mi madre.</strong></font></p>
<p> <font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me miró con aprensión. Suspiré. No parecía que las nubes y el sentido del humor encajaran demasiado bien. Después de estar varios meses aquí, habría olvidado cómo emplear el sarcasmo.</strong></font><font face="Verdana" color="#999999"><strong> <hr />
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag #1: Primer Encuentro. Parte 5</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pasamos junto a la cafetería de camino hacia los edificios de la zona sur, cerca del gimnasio. Eric me acompañó hasta la puerta, aunque la podía identificar perfectamente.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-En fin, suerte -dijo cuando rocé el picaporte-. Tal vez coincidamos en alguna otra clase.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Parecía esperanzado. Le dediqué una sonrisa que no comprometía a nada y entré.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El resto de la mañana transcurrió de forma similar. Mi profesor de Trigonometría, el señor Varner, a quien habría odiado de todos modos por la asignatura que enseñaba, fue el único que me obligó a permanecer delante de toda la clase para presentarme a mis compañeros. Balbuceé, me sonrojé y tropecé con mis propias botas al volver a mi pupitre.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Después de dos clases, empecé a reconocer varias caras en cada asignatura. Siempre había alguien con más coraje que los demás que se presentaba y me preguntaba si me gustaba Forks. Procuré actuar con diplomacia, pero por lo general mentí mucho. Al menos, no necesité el plano.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Una chica se sentó a mi lado tanto en clase de Trigonometría como de español, y me acompañó a la cafetería para almorzar. Era muy pequeña, varios centímetros por debajo de mi uno sesenta, pero casi alcanzaba mi estatura gracias a su oscura melena de rizos alborotados. No me acordaba de su nombre, por lo que me limité a sonreír mientras parloteaba sobre los profesores y las clases. Tampoco intenté comprenderlo todo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Nos sentamos al final de una larga mesa con varias de sus amigas a quienes me presentó. Se me olvidaron los nombres de todas en cuanto los pronunció. Parecían orgullosas por tener el coraje de hablar conmigo. El chico de la clase de Lengua y Literatura, Eric, me saludó desde el otro lado de la sala.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Y allí estaba, sentada en el comedor, intentando entablar conversación con siete desconocidas llenas de curiosidad, cuando los vi por primera vez.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Se sentaban en un rincón de la cafetería, en la otra punta de donde yo me encontraba. Eran cinco. No conversaban ni comían pese a que todos tenían delante una bandeja de comida. No me miraban de forma estúpida como casi todos los demás, por lo que no había peligro: podía estudiarlos sin temor a encontrarme con un par de ojos excesivamente interesados. Pero no fue eso lo que atrajo mi atención.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>No se parecían lo más mínimo a ningún otro estudiante. De los tres chicos, uno era fuerte, tan musculoso que parecía un verdadero levantador de pesas, y de pelo oscuro y rizado. Otro, más alto y delgado, era igualmente musculoso y tenía el cabello del color de la miel. El último era desgarbado, menos corpulento, y llevaba despeinado el pelo castaño dorado. Tenía un aspecto más juvenil que los otros dos, que podrían estar en la universidad o incluso ser profesores aquí en vez de estudiantes.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Las chicas eran dos polos opuestos. La más alta era escultural. Tenía una figura preciosa, del tipo que se ve en la portada del número dedicado a trajes de baño de la revista <em>Sports Illustrated, </em>y con el que todas las chicas pierden buena parte de su autoestima sólo por estar cerca. Su pelo rubio caía en cascada hasta la mitad de la espalda. La chica baja tenía aspecto de duendecillo de facciones finas, un fideo. Su pelo corto era rebelde, con cada punta señalando en una dirección, y de un negro intenso.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Aun así, todos se parecían muchísimo. Eran blancos como la cal, los estudiantes más pálidos de cuantos vivían en aquel pueblo sin sol. Más pálidos que yo, que soy albina. Todos tenían ojos muy oscuros, a pesar de la diferente gama de colores de los cabellos, y ojeras malvas, similares al morado de los hematomas. Era como si todos padecieran de insomnio o se estuvieran recuperando de una rotura de nariz, aunque sus narices, al igual que el resto de sus facciones, eran rectas, perfectas, simétricas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pero nada de eso era el motivo por el que no conseguía apartar la mirada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Continué mirándolos porque sus rostros, tan diferentes y tan similares al mismo tiempo, eran de una belleza inhumana y devastadora. Eran rostros como nunca esperas ver, excepto tal vez en las páginas retocadas de una revista de moda. O pintadas por un artista antiguo, como el semblante de un ángel. Resultaba difícil decidir quién era más bello, tal vez la chica rubia perfecta o el joven de pelo castaño dorado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Los cinco desviaban la mirada los unos de los otros, también del resto de los estudiantes y de cualquier cosa hasta donde pude colegir. La chica más pequeña se levantó con la bandeja -el refresco sin abrir, la manzana sin morder- y se alejó con un trote grácil, veloz, propio de un corcel desbocado. Asombrada por sus pasos de ágil bailarina, la contemplé vaciar su bandeja y deslizarse por la puerta trasera a una velocidad superior a lo que habría considerado posible. Miré rápidamente a los otros, que permanecían sentados, inmóviles.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Quiénes son <em>ésos?</em>-pregunté a la chica de la clase de Español, cuyo nombre se me había olvidado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Y de repente, mientras ella alzaba los ojos para ver a quiénes me refería, aunque probablemente ya lo supiera por la entonación de mi voz, el más delgado y de aspecto más juvenil, la miró. Durante una fracción de segundo se fijó en mi vecina, y después sus ojos oscuros se posaron sobre los míos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Él desvió la mirada rápidamente, aún más deprisa que yo, ruborizada de vergüenza. Su rostro no denotaba interés alguno en esa mirada furtiva, era como si mi compañera hubiera pronunciado su nombre y él, pese a haber decidido no reaccionar previamente, hubiera levantado los ojos en una involuntaria respuesta.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Avergonzada, la chica que estaba a mi lado se rió tontamente y fijó la vista en la mesa, igual que yo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Son Joseph o Joe y Nicholas o Nick Cullen, y Miley y Kevin Hale. La que se acaba de marchar se llama Demitria Cullen; todos viven con el doctor Cullen y su esposa -me respondió con un hilo de voz.</strong></font></p>
<p> <font face="Verdana" color="#999999"><strong>Miré de soslayo al chico guapo, que ahora contemplaba su bandeja mientras desmigajaba una rosquilla con sus largos y níveos dedos. Movía la boca muy deprisa, sin abrir apenas sus labios perfectos. Los otros tres continuaron con la mirada perdida, y, aun así, creí que hablaba en voz baja con .</strong></font><font face="Verdana" color="#999999"><strong> <hr />
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag #1: Primer Encuentro. Parte 6</strong></font></p>
<p><font face="Verdana"><strong><font color="#999999"><em>¡Qué nombres tan raros y anticuados!, </em>pensé. Era la clase de nombres que tenían nuestros abuelos, pero tal vez estuvieran de moda aquí, quizá fueran los nombres propios de un pueblo pequeño. Entonces recordé que mi vecina se llamaba Jessica, un nombre perfectamente normal. Había dos chicas con ese nombre en mi clase de Historia en Phoenix.</font></strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Son... guapos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me costó encontrar un término mesurado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¡Ya te digo! -Jessica asintió mientras soltaba otra risita tonta-. Pero están <em>juntos. </em>Me refiero a Nick y Miley, y a Kevin y Demitria, y <em>viven </em>juntos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Su voz resonó con toda la conmoción y reprobación de un pueblo pequeño, pero, para ser sincera, he de confesar que aquello daría pie a grandes cotilleos incluso en Phoenix.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Quiénes son los Cullen? -pregunté-. No parecen parientes...</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Claro que no. El doctor Cullen es muy joven, tendrá entre veinte y muchos y treinta y pocos. Todos son adoptados. Los Hale, los rubios, son hermanos gemelos, y los Cullen son su familia de acogida.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Parecen un poco mayores para estar con una familia de acogida.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Ahora sí, Kevin y Miley tienen dieciocho años, pero han vivido con la señora Cullen desde los ocho. Es su tía o algo parecido.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Es muy generoso por parte de los Cullen cuidar de todos esos niños siendo tan jóvenes.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Supongo que sí -admitió Jessica muy a su pesar. Me dio la impresión de que, por algún motivo, el médico y su mujer no le caían bien. Por las miradas que lanzaba en dirección a sus hijos adoptivos, supuse que eran celos; luego, como si con eso disminuyera la bondad del matrimonio, agregó-: Aunque tengo entendido que la señora Cullen no puede tener hijos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Mientras manteníamos esta conversación, dirigía miradas furtivas una y otra vez hacia donde se sentaba aquella extraña familia. Continuaban mirando las paredes y no habían probado bocado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Siempre han vivido en Forks? -pregunté. De ser así, seguro que los habría visto en alguna de mis visitas durante las vacaciones de verano.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-No -dijo con una voz que daba a entender que tenía que ser obvio, incluso para una recién llegada como yo-. Se mudaron aquí hace dos años, vinieron desde algún lugar de Alaska.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Experimenté una punzada de compasión y alivio. Compasión porque, a pesar de su belleza, eran extranjeros y resultaba evidente que no se les admitía. Alivio por no ser la única recién llegada y, desde luego, no la más interesante.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Uno de los Cullen, el más joven, levantó la vista mientras yo los estudiaba y nuestras miradas se encontraron, en esta ocasión con una manifiesta curiosidad. Cuando desvié los ojos, me pareció que en los suyos brillaba una expectación insatisfecha.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Quién es el chico de pelo cobrizo? -pregunté.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Lo miré de refilón. Seguía observándome, pero no con la boca abierta, a diferencia del resto de los estudiantes. Su rostro reflejó una ligera contrariedad. Volví a desviar la vista.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Se llama Joseph. Es guapísimo, por supuesto, pero no pierdas el tiempo con él. No sale con nadie. Quizá ninguna de las chicas del instituto le parece lo bastante guapa -dijo con desdén, en una muestra clara de despecho. Me pregunté cuándo la habría rechazado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me mordí el labio para ocultar una sonrisa. Entonces lo miré de nuevo. Había vuelto el rostro, pero me pareció ver estirada la piel de sus mejillas, como si también estuviera sonriendo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Los cuatro abandonaron la mesa al mismo tiempo, escasos minutos después. Todos se movían con mucha elegancia, incluso el forzudo. Me desconcertó verlos. El que respondía al nombre de Edward no me miró de nuevo.</strong></font></p>
<p> <font face="Verdana" color="#999999"><strong>Permanecí en la mesa con Jessica y sus amigas más tiempo del que me hubiera quedado de haber estado sola. No quería llegar tarde a mis clases el primer día. Una de mis nuevas amigas, que tuvo la consideración de recordarme que se llamaba Angela, tenía, como yo, clase de segundo de Biología a la hora siguiente. Nos dirigimos juntas al aula en silencio. También era tímida.</strong></font><font face="Verdana" color="#999999"><strong> <hr />
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pag #1: Primer Encuentro. Parte 7</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Nada más entrar en clase, Angela fue a sentarse a una mesa con dos sillas y un tablero de laboratorio con la parte superior de color negro, exactamente igual a las de Phoenix. Ya compartía la mesa con otro estudiante. De hecho, todas las mesas estaban ocupadas, salvo una. Reconocí a Joseph Cullen, que estaba sentado cerca del pasillo central junto a la única silla vacante, por lo poco común de su cabello.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Lo miré de forma furtiva mientras avanzaba por el pasillo para presentarme al profesor y que éste me firmara el comprobante de asistencia. Entonces, justo cuando yo pasaba, se puso rígido en la silla. Volvió a mirarme fijamente y nuestras miradas se encontraron. La expresión de su rostro era de lo más extraña, hostil, airada. Pasmada, aparté la vista y me sonrojé otra vez. Tropecé con un libro que había en el suelo y me tuve que aferrar al borde de una mesa. La chica que se sentaba allí soltó una risita.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me había dado cuenta de que tenía los ojos negros, negros como carbón.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El señor Banner me firmó el comprobante y me entregó un libro, ahorrándose toda esa tontería de la presentación. Supe que íbamos a caernos bien. Por supuesto, no le quedaba otro remedio que mandarme a la única silla vacante en el centro del aula. Mantuve la mirada fija en el suelo mientras iba a sentarme junto a él, ya que la hostilidad de su mirada aún me tenía aturdida.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>No alcé la vista cuando deposité el libro sobre la mesa y me senté, pero lo vi cambiar de postura al mirar de reojo. Se inclinó en la dirección opuesta, sentándose al borde de la silla. Apartó el rostro como si algo apestara. Olí mi pelo con disimulo. Olía a fresas, el aroma de mi champú favorito. Me pareció un aroma bastante inocente. Dejé caer mi pelo sobre el hombro derecho para crear una pantalla oscura entre nosotros e intenté prestar atención al profesor.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Por desgracia, la clase versó sobre la anatomía celular, un tema que ya había estudiado. De todos modos, tomé apuntes con cuidado, sin apartar la vista del cuaderno.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>No me podía controlar y de vez en cuando echaba un vistazo través del pelo al extraño chico que tenía a mi lado. Éste no relajó aquella postura envarada -sentado al borde de la silla, lo más lejos posible de mí- durante toda la clase. La mano izquierda, crispada en un puño, descansaba sobre el muslo. Se había arremangado la camisa hasta los codos. Debajo de su piel clara podía verle el antebrazo, sorprendentemente duro y  musculoso. No era de complexión tan liviana como parecía al lado del más fornido de sus hermanos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>La lección parecía prolongarse mucho más que las otras. ¿Se debía a que las clases estaban a punto de acabar o porque estaba esperando a que abriera el puño que cerraba con tanta fuerza? No lo abrió. Continuó sentado, tan inmóvil que parecía no respirar.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>¿Qué le pasaba? ¿Se comportaba de esa forma habitualmente? Cuestioné mi opinión sobre la acritud de Jessica durante el almuerzo. Quizá no era tan resentida como había pensado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>No podía tener nada que ver conmigo. No me conocía de nada.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me atreví a mirarle a hurtadillas una vez más y lo lamenté. Me estaba mirando otra vez con esos ojos negros suyos llenos de repugnancia. Mientras me apartaba de él, cruzó por mi mente una frase: «Si las miradas matasen...».</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El timbre sonó en ese momento. Yo di un salto al oírlo y Joseph Cullen abandonó su asiento. Se levantó con garbo de espaldas a mí -era mucho más alto de lo que pensaba- y cruzó la puerta del aula antes de que nadie se hubiera levantado de su silla.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me quedé petrificada en la silla, contemplando con la mirada perdida cómo se iba. Era realmente mezquino. No había derecho. Empecé a recoger los bártulos muy despacio mientras intentaba reprimir la ira que me embargaba, con miedo a que se me llenaran los ojos de lágrimas. Solía llorar cuando me enfadaba, una costumbre humillante.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Eres ________ Swan, ¿no? -me preguntó una voz masculina.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Al alzar la vista me encontré con un chico guapo, de rostro aniñado y el pelo rubio en punta cuidadosamente arreglado con gel. Me dirigió una sonrisa amable. Obviamente, no parecía creer que yo oliera mal.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-____(diminutivo de tu nombre)-le corregí, con una sonrisa.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Me llamo Mike.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Hola, Mike.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Necesitas que te ayude a encontrar la siguiente clase?</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Voy al gimnasio, y creo que lo puedo encontrar.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Es también mi siguiente clase.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Parecía emocionado, aunque no era una gran coincidencia en una escuela tan pequeña.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Fuimos juntos. Hablaba por los codos e hizo el gasto de casi toda la conversación, lo cual fue un alivio. Había vivido en California hasta los diez años, por eso entendía cómo me <em>sentía</em> ante la ausencia del sol. Resultó ser la persona más agradable que había conocido aquel día.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Pero cuando íbamos a entrar al gimnasio me preguntó:</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Oye, ¿le clavaste un lápiz a Joseph Cullen, o qué? Jamás lo había visto comportarse de ese modo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana"><strong><font color="#999999"><em>Tierra, trágame, </em>pensé. Al menos no era la única persona que lo había notado y, al parecer, aquél <em>no era </em>el comportamiento habitual de Joseph Cullen. Decidí hacerme la tonta.</font></strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Te refieres al chico que se sentaba a mi lado en Biología? pregunté sin malicia.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Sí -respondió-. Tenía cara de dolor o algo parecido. -No lo sé -le respondí-. No he hablado con él. -Es un tipo raro -Mike se demoró a mi lado en lugar de dirigirse al vestuario-. Si hubiera tenido la suerte de sentarme a tu lado, yo sí hubiera hablado contigo.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Le sonreí antes de cruzar la puerta del vestuario de las chicas. Era amable y estaba claramente interesado, pero eso no bastó para disminuir mi enfado.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>El entrenador Clapp, el profesor de Educación física, me consiguió un uniforme, pero no me obligó a vestirlo para la clase de aquel día. En Phoenix, sólo teníamos que asistir dos años a Educación física. Aquí era una asignatura obligatoria los cuatro años. Forks era mi infierno personal en la tierra en el más literal de los sentidos.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Contemplé los cuatro partidillos de voleibol que se jugaban de forma simultánea. Me dieron náuseas al verlos y recordar los muchos golpes que había dado, y recibido, cuando jugaba al voleibol.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Al fin sonó la campana que indicaba el final de las clases. Me dirigí lentamente a la oficina para entregar el comprobante con las firmas. Había dejado de llover, pero el viento era más frío y soplaba con fuerza. Me envolví con mis propios brazos para protegerme.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Estuve a punto de dar media vuelta e irme cuando entré en la cálida oficina. Joseph Cullen se encontraba de pie, enfrente del escritorio. Lo reconocí de nuevo por el desgreñado pelo castaño dorado. Al parecer, no me había oído entrar. Me apoyé contra la pared del fondo, a la espera de que la recepcionista pudiera atenderme.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Estaba discutiendo con ella con voz profunda y agradable. Intentaba cambiar la clase de Biología de la sexta hora a otra hora, a cualquier otra.</strong></font></p>
<p> <font face="Verdana" color="#999999"><strong>No me podía creer que eso fuera por mi culpa. Debía de ser otra cosa, algo que había sucedido antes de que yo entrara en el laboratorio de Biología. La causa de su aspecto contrariado debía de ser otro lío totalmente diferente. Era imposible que aquel desconocido sintiera una aversión tan intensa y repentina hacia mí.</strong></font><font face="Verdana" color="#999999"><strong> <hr />
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Capitulo 1: Primer Encuentro. Parte 8</strong></font></p>
<p><strong></strong></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>La puerta se abrió de nuevo y una súbita corriente de viento helado hizo susurrar los papeles que había sobre la mesa y me alborotó los cabellos sobre la cara. La recién llegada se limitó a andar hasta el escritorio, depositó una nota sobre el cesto de papeles y salió, pero Joseph Cullen se envaró y se giró --su agraciado rostro parecía ridículo- para traspasarme con sus penetrantes ojos llenos de odio. Durante un instante sentí un estremecimiento de verdadero pánico, hasta se me erizó el vello de los brazos. La mirada no duró más de un segundo, pero me heló la sangre en las venas más que el gélido viento. Se giró hacia la recepcionista y rápidamente dijo con voz aterciopelada:</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Bueno, no importa. Ya veo que es imposible. Muchas gracias por su ayuda.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Giró sobre sí mismo sin mirarme y desapareció por la puerta.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Me dirigí con timidez hacia el escritorio -por una vez con el rostro lívido en lugar de colorado- y le entregué el comprobante de asistencia con todas las firmas.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>- ¿Cómo te ha ido el primer día, cielo? -me preguntó de de forma maternal.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>-Bien -mentí con voz débil.</strong></font></p>
<p><font face="Verdana" color="#999999"><strong>No pareció muy convencida.</strong></font></p>
<p align="center"><font face="Verdana" size="5" color="#999999">Fin Pag#1</font></p>
<p> </strong></font></strong></font></strong></font></strong></font></strong></font></strong></font></div>
<p> </strong></font>
</p>
<p><a href="http://josefina13.nireblog.com/post/2009/07/27/%e2%97%8f-cr%d1%94puscuo%e2%97%8fprimer-encuentro-parts-18#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Mon, 27 Jul 2009 19:38:38 +0100</pubDate>	</item>
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	<title>● Crєpuscu|o●</title>
	<link>http://josefina13.nireblog.com/post/2009/07/27/%e2%97%8f-cr%d1%94puscuo%e2%97%8f</link>
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		<description><![CDATA[<div><font face="Verdana">Bueno, yo tengo unas cuantas web novelas pero quiero empezarles esta que es del libro crepúsculo, es una adaptacion del Libro con las parejas Joe y Tu.</font></div>
<div><font face="Verdana">Bueno aqui les dejo la primera parte: <hr /></font></div>
<div><font face="Verdana" color="#999999"><strong>Nunca me había detenido a pensar en cómo iba a morir, aunque me habían sobrado los motivos en los últimos meses, pero no hubiera imaginado algo parecido a esta situación incluso de haberlo intentado. Con la respiración contenida, contemplé fijamente los ojos oscuros del cazador al otro lado de la gran habitación. Éste me devolvió la mirada complacido. Seguramente, morir en lugar de otra persona, alguien a quien se ama, era una buena forma de acabar. Incluso noble. Eso debería contar algo. Sabía que no afrontaría la muerte ahora de no haber ido a Forks, pero, aterrada como estaba, no me arrepentía de esta decisión. Cuando la vida te ofrece un sueño que supera con creces cualquiera de tus expectativas, no es razonable lamentarse de su conclusión. El cazador sonrió de forma amistosa cuando avanzó con aire despreocupado para matarme. <hr /></strong></font></div>
<p><a href="http://josefina13.nireblog.com/post/2009/07/27/%e2%97%8f-cr%d1%94puscuo%e2%97%8f#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Mon, 27 Jul 2009 19:14:26 +0100</pubDate>	</item>
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